Ha pasado casi un mes desde que el Chelsea derrotara al Manchester United en la final de la FA Cup. Por entonces, se daba por segura la marcha de Antonio Conte tras dos temporadas al mando del club londinense, en los que el italiano conquistó la Premier League y el citado torneo copero. Pero a escasas horas de que el balón comience a rodar en Rusia, los Blues siguen sin resolver la ecuación en su banquillo, para desesperación de unos aficionados que no entienden nada. ¿Cómo es posible que el otrora gigante inglés esté tardando una eternidad para un asunto de tal importancia? 

Hace también bastante, diversos medios italianos anunciaron que el Chelsea había alcanzado un acuerdo con el ya ex entrenador del Nápoles, Maurizio Sarri. Sin embargo, la operación no era tan sencilla como parecía; a pesar de haber anunciado la llegada de Carlo Ancelotti a San Paolo, Aurelio De Laurentiis no había liberado a Sarri de su contrato, por lo que los Blues tendrían que negociar su salida con el díscolo presidente transalpino. Y eso sin contar con el monumental finiquito que exigía Conte, reticente a presentar su propia dimisión.

Por lo tanto, a mediados de junio el Chelsea tiene una patata hirviendo en su banquillo, lo que se añade a la incertidumbre que sobrevuela al club británico desde las noticias sobre el visado de Roman Abramovich. Debido a la tensión existente entre el Reino Unido y Rusia por el envenenamiento del espía Sergei Skripal, las autoridades inglesas han denegado un nuevo pasaporte para el dueño de los Blues, que de hecho ya no pudo presenciar la final de la FA Cup. La situación ha tenido consecuencias devastadoras a largo plazo para el club, pues Abramovich ordenó la paralización del proyecto para remodelar Stamford Bridge a finales de mayo. 

Pese al inesperado anuncio, desde el club londinense se manifestó que su propietario seguía comprometido con los Blues, igual que siempre. Pero la tensa espera que los aficionados están padeciendo en las últimas semanas no invita al optimismo. El Chelsea sigue sin cerrar el adiós de Conte y el aterrizaje de Sarri, supuestamente por motivos económicos. Además, la entidad vive una situación peligrosa con los contratos de muchísimos jugadores: Courtois, David Luiz, Fàbregas, Pedro o Cahill finalizan contrato en 2019, mientras que Eden Hazard y Willian lo harán doce meses después. Desde enero, solo el joven danés Andreas Christensen ha ampliado su vínculo con el vigente campeón de FA Cup. 

Por todas estas cuestiones y por la falta absoluta de refuerzos, los seguidores Blues viven una inusual sensación de nerviosismo, a la cual ha contribuido un club en el que todo el personal parece estar de vacaciones. ¿O es que los rumores son ciertos y el Chelsea que conocíamos desde el 2003 empieza a apagarse? Las próximas semanas y meses se antojan decisivos para poder responder de una forma u otra a esta pregunta. 

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