En la NBA se les conoce como ring-chasers (buscadores de anillo). Son aquellos veteranos o figuras consolidadas de la competición que, con tal de añadir un título a su currículo, aceptan rebajar sus emolumentos para ser meritorios en equipos con aspiraciones de vencer. El caso más reciente es el del ala-pívot David West, que ha decorado dos dedos desde que aceptó cobrar lo mínimo necesario en los Golden State Warriors. La suerte para Gianluigi Buffon es que lo de los límites salariales en el fútbol es algo más difuso y la bolsa de dinero del París Saint-Germain no tiene fondo. Ahora sabemos que si el legendario portero italiano de 40 años se despedía de la Juventus sin decir si también lo iba a hacer del fútbol, era por algo. Cobrará un buen dinero y se mudará a París esta semana, según L’Équipe

Se va a hacer extrañísimo ver a Gigi con un uniforme que no sea el de la vecchia signora, a la que cambia por un ricco signore, el jeque Al-Khelaifi. La prensa gala habla de un vínculo por dos temporadas que supondrá también la salida de uno de los guardametas actuales de los parisinos, Kevin Trapp o Alphonse Areola. El PSG subirá además al primer equipo al joven canterano Sébastien Cibois.  

Tras la decisión de Buffon se adivina, además del evidente lucro que supone unirse a uno de los mastodontes económicos del fútbol europeo, el deseo de saldar una deuda: ganar la Champions League, una espina clavada que comparte con el que será su nuevo club. En la larga y exitosa trayectoria del meta, que incluye un Mundial (lo que enjuga en parte su pena por no poder despedirse de la Copa del Mundo en Rusia 2018), falta la Copa de Europa que rozó en varias ocasiones con la Juve. La última, este pasado curso, cuando un polémico penalti a favor del Real Madrid eliminó a los turineses en cuartos de final

Si algo demostró la última temporada fue que el de Carrara es tan resistente como el mármol de su ciudad natal. Pese a que excede la edad habitual de los futbolistas profesionales, rindió al alto nivel que exigía el campeón de la Serie A. En Francia se le demandará rendir a la altura de su mito y de la colección de estrellas a disposición del nuevo entrenador Thomas Tuchel. A ese elenco podría añadirse su compatriota Bonucci, ex juventino. También se le pedirá que aporte su gen competitivo y experiencia a un vestuario que ha vivido importantes luchas de egos, con jugadores tan caprichosos como Rabiot o, el rey de la vanidad, Neymar Jr (Cristiano Ronaldo juega en una categoría propia y aparte de los demás).

Cabe la posibilidad de que, creyendo llegar a un favorito para alzar la Champions, Buffon se encuentre con que la estrella brasileña prefiera los cantos de sirena del Real Madrid y dé la espantada. Si eso llega a suceder, al menos le quedará el no pequeño consuelo de tutelar al imberbe Kylian Mbappé, el mismo que desde Rusia anuncia la llegada de un nuevo tiempo al fútbol europeo. Uno que viene a sustituir el protagonizado por el eterno Gigi

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