Un día más tarde, todavía cuesta trabajo imaginar las rayas negras sobre la camiseta blanca de Cristiano Ronaldo. Pero el fichaje del astro del Real Madrid por la Juventus de Turín lo certificó el portugués brindando con champán en una fotografía junto a su inseparable representante, Jorge Mendes, y Andrea Agnelli, el presidente que va a intentar darle el cariño (y el dinero) que Florentino Pérez le negó. El apellido del capo juventino sigue sonando a motor y oliendo a neumático. El club blanquinegro y la FIAT son los dos baluartes de la gran saga del capitalismo italiano. Y mientras en uno de los pilares todo es alegría por el fichaje, en el otro suenan tambores de guerra. 

“Frenta a tanta desigualdad no hay otra cosa que hacer que ir a la huelga”, se titula el comunicado difundo por la Unione Sindacale di Base, uno de los sindicatos de la factoría de Melfi, llamando a un paro entre la noche del domingo 15 y la mañana del martes 17 de julio. Se trata de una de las fábricas del gigante transalpino de la automoción, situada en la provincia de Potenza, al sur del país, que da trabajo a unas 5.000 personas y genera otros tantos empleos indirectos. Ante el desembolso de más de 100 millones de euros que los Agnelli realizarán por el traspaso, además del enorme salario del futbolista (se habla de unos 22 millones de euros netos anuales), la representación de los trabajadores se pregunta cómo “decide la propiedad invertir tantísimo dinero en un único recurso humano”. “¿Es normal que una sola persona gane millones y miles de familias no lleguen a mitad de mes?”, inquieren. 

El sindicato afea que de la misma hucha de la FIAT se tome dinero para los proyectos futbolísticos de la familia propietaria, mientras los operarios asumen sacrificios económicos para mantener la actividad: “Todos dependemos del mismo dueño, pero ahora en este momento de enorme dificultad social esta diferencia de trato no se puede y no debe ser aceptada”. Reclamando mayor inversión en los trabajadores, el llamamiento a la huelga concluye que si los Agnelli no atienden sus peticiones es “porque prefieren el mundo del juego, de la diversión, a todo lo demás”. 

Pero la fábrica de Melfi no es la única sede de la marca que se revuelve contra las operaciones futbolísticas de los dueños. “Por Ronaldo 400 millones… Y a los obreros solo patadas en los cojones (sic)” es el lema de los carteles colocados por los trabajadores en los muros de la fábrica de Pomigliano d’Arco, en el área metropolitana de Nápoles, donde las protestas se relacionan con el despido de cinco operarios. Uno de los miembros de la plantilla declaraba a Napoli Today que “llevo trabajando 18 años en FIAT y hace diez años que no tengo un aumento”. Otros compañeros criticaban que por falta de actividad solo trabajan diez días al mes “¿y así gastan el dinero?”. 

La Juventus es el equipo más odiado por la hinchada del Nápoles y por muchas aficiones ajenas, aunque al mismo tiempo puede ser el más popular en el conjunto de Italia. Pero en esta ocasión, pese a su fichaje de campanillas para la temporada que viene, no todo el mundo en el Emporio Agnelli está contento.

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