Francia vive la dulce resaca de su segunda estrella que significa a su selección de fútbol como dos veces campeona del mundo. Pocos jugadores más aliviados y al tiempo revitalizados que Paul Pogba. El centrocampista del Manchester United venía de una temporada gris tirando a mala, como la de su club, y una tendencia en general no demasiada positiva desde su multimillonario traspaso desde la Juventus a la gris ciudad industrial inglesa. Pocos escenarios mejores para relanzar la carrera de un futbolista que un Mundial, por más que ese futbolista sea un joven multimillonario. Entra José Mourinho. Y con él el reto para Pogba de cara a la próxima temporada.

Por supuesto, las declaraciones de Mou desde Los Ángeles (donde la pretemporada del United arranca) tienen truco. “Espero que Pogba haya entendido por qué ha sido tan bueno en este torneo”, espetó el entrenador portugués preguntado por su largo, fuerte, rápido y técnicamente apto y a la vez ligeramente decepcionante centrocampista. Ese reto de Mourinho tiene la trampa de que, tal y como lo dice, el técnico sabe la respuesta y siempre la supo: es decir, la responsabilidad de que Pogba no haya jugado demasiado bien bajo las órdenes de Mou en el Manchester United es de Pogba. 

“Paul fue absolutamente brillante, sobre todo en la segunda parte del Mundial. Lo más importante es su contribución a un equipo ganador. Le mandé un mensaje cariñoso antes del Mundial y durante el torneo no quise molestar a nadie. Necesitaban centrarse en sus trabajos. Luego le mandé un mensaje diferente al del resto, porque ganó el Mundial”, abundó Mourinho. El técnico portugués, de alguna manera, se apaña para pasar la responsabilidad siempre a los demás, y Pogba, con 25 años, no iba a ser una excepción. El francés no tuvo demasiada defensa en sus dos últimas temporadas, porque estuvo lejos de justificar los 100 millones de euros que el United desembuchó por él en el verano de 2016.

Mourinho dejó en el banquillo a Pogba en la eliminatoria de Champions League ante el Sevilla, que dejó a los de Manchester fuera de Europa. La relación entre ambos ha sido poco menos que tirante. “Hay muchos buenos jugadores que nunca han tenido la oportunidad de ser campeón del mundo, o su país no es lo suficientemente competitivo. Para Pogba, creo que era su primer Mundial, y ser campeón sólo puede ser fantástico. No puede ser malo para la carrera de nadie”, dijo Mourinho bajo el sol de Los Ángeles. Los rumores sitúan a Pogba de vuelta en la Juventus, algo tan improbable como que el francés, por inspiración divina tras recuperarse de la fiesta de conquistar la Copa del Mundo, de repente descubra cómo jugar bien en el Manchester United de Mourinho.

No Hay Más Artículos