Hace menos de una semana que terminó el Mundial de Rusia. Y, salvando las salidas de tono de Diego Armando Maradona o la curiosa interpretación de Vladimir Putin sobre el protocolo, el torneo transcurrió afortunadamente sin demasiados incidentes. Los temidos hooligans que amenazaban con reventar la fiesta del fútbol no aparecieron por ningún sitio, al menos que sepamos. Porque su país sigue siendo un hervidero de problemas en lo que a los aficionados se refiere. Los últimos en dar la nota, de la forma más vomitiva posible, han sido los del Torpedo de Moscú

El club ruso, que milita en la tercera categoría, ha sucumbido a la presión de sus radicales y ha cancelado el fichaje del joven central de origen congoleño Erving Botaka-Yoboma, porque a estos elementos no les apetecía verle con su camiseta. Así, sin más. En pleno siglo XXI. Es absolutamente inconcebible que existan conjuntos deportivos que a estas alturas sigan estando a merced de una gente que no trae más que consecuencias negativas para sus intereses, para su imagen y para su funcionamiento. Pero esta es la cruda realidad. 

Efectivamente, el Torpedo firmó hace unos días al zaguero de 19 años, que curiosamente ya había pasado por sus categorías inferiores. Sin embargo, los radicales moscovitas rechazaron el fichaje del joven jugador con un bochornoso mensaje a través de sus redes sociales: “Puede que tengamos el negro en nuestros colores, pero nuestras alineaciones son blancas”. Viendo que el club no captaba el mensaje, lanzaron otro amenazando a todo aquel que se interpusiese en su camino. “Si no respetáis nuestras tradiciones y reglas, veremos quién lo lamenta”, espetaron. 

En este sentido, el dueño del equipo alzó la voz y criticó la actitud de los más ultras, al tiempo que defendía la llegada de Botaka-Yoboma. “En nuestros fichajes no hay criterios de color”, explicó Roman Avdeyev. Sin embargo, sus palabras parecen haber estado destinadas a la galería, pues el Torpedo acabó cancelando el contrato del jugador ruso. Contundente fue la respuesta del presidente del sindicato de futbolistas, Alexander Zotov: “Ha habido cambios de actitud en el Mundial, pero sigue habiendo grupos de idiotas. Continúa existiendo gente con visión limitada en nuestro país”, sentenció. 

Mejor le sería al Torpedo de Moscú que, en vez de haber cancelado el fichaje de este futbolista, expulsara a estos ultras de sus gradas. Y, de paso, impedirles que controlen a sus anchas el día a día de su club. Ejemplos recientes como lo sucedido en el Sporting de Lisboa, totalmente saboteado por sus aficionados radicales, deberían servirles como lección. 

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