La afición del Manchester United vivió un curso 17/18 nefasto. Tuvieron que tragar, desde la otra acera, cómo sus vecinos celestes hacían historia en la Premier League. Además, su eterno enemigo, el Liverpool, protagonizaba una sensacional campaña europea y se quedaba a las puertas de la gloria (cerradas de golpe por Gareth Bale en Kiev). Los Red Devils no están acostumbrados a este rol secundario, después de atravesar décadas de éxitos constantes bajo el mando de Sir Alex Ferguson. Pero la llegada de José Mourinho lo ha cambiado todo; tanto, que el portugués prepara a su gente, desde ya, para otra temporada complicada. 

Tras las llegadas del veterano portero Lee Grant, del joven luso Diogo Dalot y del brasileño Fred, el entrenador de Setubal empezó a dirigir sus dardos hacia la directiva del United. Los refuerzos no eran suficientes para competir de tú a tú con sus rivales domésticos. Pero Mourinho aún se guardaba más. Después de las grises actuaciones de sus muchachos en los recientes amistosos (incluyendo un 0-0 contra los San José Earthquakes), el portugués no ha dudado en calificar de “muy mala” la pretemporada de los suyos. Tienen demasiadas ausencias a causa del Mundial, asegura. ¿Acaso al City, al Tottenham o al Liverpool no les pasa lo mismo?

“Si miras a los jugadores que el Chelsea y el Liverpool tienen en pretemporada, especialmente estos dos equipos y también el Arsenal, verás la diferencia de la situación. Nosotros nos encontramos como el Manchester City o el Tottenham”, lamentó Mourinho, que también critica la planificación de la gira estadounidense que tiene que llevar a cabo su equipo. Efectivamente, el luso no tiene a su disposición a Lukaku, Pogba, De Gea, Matic, Rashford, Lindelof, Lingard o Fellaini, pero por mucho que patalee, esa es una realidad que afrontan la mayoría de clubes grandes de Europa. Respecto a los dos que cita, Jurgen Klopp aún no ha podido contar con Mané, Salah, Firmino, Alisson o Lovren, mientras que Maurizio Sarri no conoce en persona a Hazard, Willian, Kanté, Azpilicueta o Rudiger. 

Pero lo peor para The Special One podría estar por venir. Su afición empieza a hartarse de su discurso, eso sin olvidar el cuestionable estilo por el que apostó el pasado año. La grada de Old Trafford observa con envidia el fútbol desplegado por sus rivales, como City, Liverpool o Tottenham, con la elevada probabilidad de que el Chelsea de Sarri se sume a la fiesta. Y eso sin contar ciertos asuntos de puertas para adentro, como su fría relación con Pogba y el deseo de salir de Martial, considerado en su día uno de los más prometedores extremos del mundo y que con Mourinho se acomoda en el banquillo. Leyendas del club como Paul Scholes, desde luego, no le echan una mano…

Es, en definitiva, la temporada decisiva para él. Si continúa el camino de la anterior será tremendamente complicado para José Mourinho defender su permanencia en Old Trafford, pues una buena parte de la afición le tiene entre ceja y ceja. Ha llegado la hora de que The Special One justifique el popular apodo que le ha acompañado en las islas desde 2004 y que, por cierto, él mismo acuñó. 

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