Que la llegada de Cristiano Ronaldo a la Juventus iba a provocar reacciones en cadena era sabido por todos desde el principio. El Calcio recibía a una de las más grandes estrellas del firmamento futbolístico y, en primera instancia, la Vecchia Signora tenía que hacerle hueco en su plantilla. Paulo Dybala sonó como transferible a comienzos del julio, ya que por edad y potencial sería más sencillo encontrar posibles compradores. Sin embargo, después de darle una vuelta, el club bianconero decidió dar salida, o intentarlo, a su compatriota, Gonzalo Higuaín

Se acercaba un reto para la Juventus, como se ha demostrado con el paso de la semanas. El vigente campeón de la Serie A invirtió más de 90 millones de euros en el ariete argentino en 2016, aprovechando el monstruoso traspaso de Paul Pogba al Manchester United. Por lo tanto, no pretenden regalarlo, más aún después de que el Pipita haya anotado 40 goles en 73 partidos durante estas dos últimas temporadas. Su valoración de mercado es muy elevada y ello se ha traducido en un obstáculo para sus dos únicos admiradores en este mercado: el Milan y el Chelsea

Por un lado, el director deportivo del cuadro lombardo, Leonardo, intenta cuadrar una operación mayúscula de esas que tanto gustan en Italia. En ella estarían involucrados Leonardo Bonucci, que desea volver a la Juve, el joven central Mattia Caldara y el propio Higuaín. Pero, por la razón que sea, las partes no consiguen ponerse de acuerdo (algunos rumores hablan del coste involucrado en el maxi-traspaso y otros, que el argentino no quiere ir a San Siro). La prensa transalpina ha sido este lunes muy clara sobre el quebradero de cabeza que está suponiendo todo el asunto para la Vecchia Signora

Por la otra parte aparece el Chelsea y sus habituales mareos veraniegos. En un principio se habló de que los Blues querían agasajar a su nuevo entrenador, Maurizio Sarri, con dos hombres de su confianza tras su paso por Empoli y Nápoles: el central Daniele Rugani y, otra vez, el Pipita. Pero, tal como ocurrió en 2017 con Alex Sandro, Chelsea y Juventus parecen condenados a estar en permanente desacuerdo, ya que no consiguen acordar un precio que satisfaga a todas las partes. Además, mientras que desde Italia llevan semanas anunciando que Rugani se marcharía a Londres de buena gana, nadie está seguro de las intenciones de Higuaín al respecto. 

Así están las cosas para todos los implicados, directos e indirectos. Bonucci se entrena con el Milan deseando regresar a Turín; Caldara y Rugani hacen lo propio a las órdenes de Massimiliano Allegri; y Sarri entrena en Londres con Morata como única referencia en ataque. Mientras, Higuaín regresa hoy de vacaciones como el epicentro de una de estas clásicas telenovelas del mercado veraniego, de constantes idas y venidas y con final totalmente inesperado

No Hay Más Artículos