El fútbol que se juega en la élite se concibe en el sur de Europa. El torneo liguero más seguido en el planeta, la Premier League, ha edificado su preeminencia en una fórmula semejante a la de la NBA, amparada igualmente en su poderío económico: reclutar el mejor talento disponible, entendiendo que el mestizaje de ideas acabará favoreciendo un mejor espectáculo. El tradicionalista fútbol inglés se ha despojado de los prejuicios proteccionistas de algunos técnicos veteranos como Sam Allardyce para abrirse a otras escuelas, especialmente la ibérica.

Siete técnicos de la península que comparten España y Portugal (Pep Guardiola, José Mourinho veremos por cuánto tiempo sigue en el Manchester United-, Unai Emery, Marco Silva, Rafa Benítez, Javi Gracia y Nuno Espírito Santo) están al frente de escuadras millonarias en Inglaterra. Y a ellos se les acaba de sumar otro sureño, el italiano Maurizio Sarri. La Liga y la Serie A piensan que en la Premier tienen buen gusto, y por eso sus pizarras tienen sabor mayoritariamente autóctono, una forma de pensar que se repite en las principales competiciones del continente, según demuestra un reportaje del Diario As

La heterogeneidad de la competición británica deja solo cinco maestros del fútbol de las islas, cuatro ingleses (Howe, Dyche, Warnock y Hodgson) y un galés (Hugues), sin representación de escoceses. Frente a ellos se sientan en los banquillos también un irlandés (Hughton), un argentino (Pocchetino), dos alemanes (Klopp y Wagner), un francés (Puel), un serbio (Jokanovic) y un chileno (Pellegrini). Todos ellos, propios y foráneos, deberán cuidarse esta temporada de no ser advertidos reiteradamente por los árbitros

En el extremo opuesto se sitúa el país de la bota. El calcio habla exclusivamente italiano con una sola excepción que confirma la regla, la del español Julio Velázquez en el banquillo de Udinese. En España se da al menos la uniformidad idiomática. Todos los entrenadores de Primera División hablan español: los 15 nacidos en el país y los cinco restantes, naturales de Argentina (Simeone, Berizzo, Pellegrino, Mohamed -sí, a pesar de ese apellido- y Franco).

Menos endogámicos, pero igualmente caseros son en la Bundesliga, con 13 técnicos germanos y otros cincos procedentes de lugares próximos al centro de Europa: Austria, Hungría, Suiza, Croacia y Turquía. En Francia, los entrenadores locales son 16, acompañados de dos portugueses, un uruguayo y un alemán, Thomas Tuchel, que va a ser el más examinado de todos ellos por su ambiciosa empresa al frente del PSG

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