Nunca ha estado muy mal visto el intercambio de cromos entre los grandes equipos italianos. Con Ibrahimovic como el ejemplo supremo tras por Juventus, Inter de Milán y Milan, los conjuntos trasalpinos casi siempre han sabido dejar de lado los sentimentalismos cuando de hacerse con un jugador se trata. El último ejemplo lo han protagonizado la Juve y el Milan, que en una operación más propia de los trades NBA se han intercambiado a Gonzalo Higuaín y a Leonardo Bonucci, añadiendo además por parte de los de Turín al joven Caldara.

El movimiento tiene miga, sobre todo teniendo en cuenta que Bonucci hizo el camino inverso el pasado verano a cambio de 40 millones, cuando en San Siro quisieron romper el mercado. El internacional regresará a casa a cambio del prometedor defensor que había llegado a la Juventus en enero de 2017. Le costó 15 millones hacerse con Caldara, que ya ha sido internacional absoluto y ahora continuará su carrera en San Siro.

Ahí será también el nuevo escenario en el que Higuaín tratará de demostrar que todavía puede ser un buen futbolista y no sólo una caricatura. El argentino ha recibido muchas críticas en los últimos meses a pesar de seguir metiendo goles y después de su traspaso récord del Nápoles a la Juve (90 millones de euros), acabará de rossonero por un total de 54 millones (18 ahora y 36 el próximo año en una cesión con opción de compra).

Sólo el tiempo dirá quién sale vencedor en esta operación, aunque de buenas a primeras da la sensación de que en Turín se han cobrado la venganza un año después. Porque la Juventus estaba desesperada por desprenderse del ‘Pipa’ para dejarle el área libre a Cristiano Ronaldo. Y también porque con Bonucci recuperan un central de primer nivel para ganar ahora, algo relacionado también con el portugués, aunque para ello tengan que sacrificar futuro.

El que está claro que no pierde nunca es Higuain. A pesar de todo lo que recibe fuera del campo, su cartel en el verde sigue siendo bueno. De hecho hubo rumores sobre la posibilidad de que Sarri quisiera llevárselo al Chelsea. Finalmente cambiará de destino sin salir de Italia, aunque eso sí, cobrando un millón más (9 al año) de lo que lo hacía en la Vecchia signora.

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