Vaya verano que lleva José Mourinho. El gesto torcido toda la pretemporada, quejas un día sí y otro también, poco cariño hacia sus jóvenes jugadores y pocas perspectivas de futuro para ellos, y aún encima se cabrea con Anthony Martial hasta el punto de resultar desagradable con un chico que acaba de ser padre. Martial decidió no incorporarse a la concentración del Manchester United porque Swan iba a nacer antes de viajar a Estados Unidos. El extremo francés decidió quedarse con su mujer y no reintegrarse de inmediato con el resto de sus compañeros. Así que se ha ganado una fuerte multa, pero sobre todo acercarse un poco más a la puerta de salida del United.

El club inglés sancionará a Anthony Martial con 180.000 libras, un buen pellizco, por saltarse varios entrenamientos después del nacimiento de su hijo. El futbolista alude a que, aunque el parto fue bien y el pequeño Swan está sano, la mujer de Martial lo pasó mal en el proceso. “Mi familia va antes que lo demás”, escribió el ex del Mónaco en Twitter para defenderse de las críticas de un sector de la afición del Manchester United, y de las alusiones veladas de Mourinho desde las declaraciones a la prensa. “con la fantástica actitud que tenemos en la mayoría de los jugadores -repito, la mayoría- tenemos todo lo que necesitamos para el inicio de la Premier League”, dijo el luso.

Antes de todo eso, espetó el técnico portugués con el buen humor que le viene caracterizando y que algunos asimilan con su famoso síndrome de la tercera temporada: “Ya tiene al bebé, y después de que el bebé haya nacido -un precioso bebé, totalmente sano, gracias a Dios- Martial debería estar aquí, y no está”. Así que el United espera acelerar la venta del francés (espera recaudar algo cercano a los 50 millones de euros, o incluirlo en una operación que lleve una estrella a Old Trafford) además de castigarle con dos semanas de sueldo. Claro que algunas voces en Inglaterra lamentan que Mourinho no tuviese más cintura para gestionar el caso, como hizo el seleccionador inglés, Gareth Southgate, cuando durante el Mundial de Rusia su centrocampista Fabian Delph dejó la concentración de Inglaterra para acudir al nacimiento de su retoño. 

La polémica con Anthony Martial, en cualquier caso, es habitual en el deporte de máximo nivel. El pívot de los Boston Celtics, Al Horford, encaró un debate similar cuando un sector muy crítico de la prensa y la afición le echó en cara al dominicano que se ausentase más de un día para estar con su mujer en el nacimiento de su hijo. Hace ya un tiempo, en contraste, se hizo viral una respuesta del entrenador y mítico base lituano Sarunas Jasikevicius, defendiendo la ausencia de uno de sus jugadores clave en un partido decisivo, porque no había nada más importante que estar ahí el día que nace tu hijo. Probablemente eso al enfadado Mourinho le parezca superfluo en estos momentos.

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