Mientras dos gigantes como Manchester City y Chelsea se disputaban la Community Shield, otro relato apasionante de este curso en el fútbol inglés se iniciaba en Ellan Road. El estadio del histórico Leeds United asistía al estreno en el país inventor del juego de uno de sus reinventores más reconocidos, Marcelo Bielsa. Los locales derrotaron 3-1 al Stoke City, uno de los conjuntos descendidos desde la Premier League hasta la Championship. Tres goles como tres salvas de Mateusz Klich, Pablo Hernández y Liam Cooper saludaron la llegada del Loco a Inglaterra. 

Las crónicas del partido de los medios ingleses hablan con fascinación de lo exhibido por the whites en este debut, que sonará conocido a los que recuerden el paso reciente del entrenador argentino por el Athletic Club de Bilbao o el Olympique de Marsella: fútbol de alta intensidad, atrevido, de presión constante y flexibilidad posicional para confundir al rival. Una excelente carta de presentación en el país para un hombre especial y que requiere un alto compromiso por parte de todos los estamentos del club para desarrollar su proyecto. El responsable deportivo del Leeds, el español Víctor Orta, se lo ha prometido. 

También se lo pide a sus futbolistas hasta extremos chocantes. The Guardian contó cómo el técnico quiso enseñar a sus futbolistas los sacrificios que realizan los aficionados para poder pagarse una entrada. Así que indagó cuánto se pagaba una hora de un trabajo común y cuánto costaba un acceso al estadio. A continuación, Bielsa condujo a su plantilla hasta los campos de entrenamiento y los mandó recoger la basura acumulada en el entorno del recinto. Lo hicieron durante las tres horas de trabajo necesarias para sufragarse un billete para el partido. 

En todos los lugares en los que entrenó, en Argentina, Chile, México, España, Francia e incluso Italia (si los dos días que duró en la Lazio cuentan), el paso del técnico de 63 años es abundante en anécdotas. No cabía esperar menos de su llegada al fútbol que concentra mayor atención internacional. Para él tampoco es cuestión menor el trabajo que tiene por delante. Es consciente de la heráldica de su nuevo equipo, 99 años de historia jalonados por diez títulos nacionales y dos antiguas Copas de Ferias. También de la ansiedad por retornar a la Premier League

Como muestra de su implicación, Marcelo Bielsa quiere obtener su propio título: uno de idiomas. Apenado por su precario conocimiento de la lengua inglesa, se disculpó ante la prensa en la previa del encuentro y leyó una nota que pronunció con dificultad en el idioma de Shakespeare: “Quiero decirles que mi inglés es malo, me siento avergonzado si me escucho, pero quiero mejorar”. Después de la victoria, protagonizó una peculiar entrevista en la que su ayudante le traducía las preguntas y después le explicaba cómo debería decir en inglés su respuesta antes de que el entrenador la reprodujese. Otra nueva escena para el culto bielsista que sigue propagándose por el mundo del fútbol. 

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