Paolo Maldini llegó al Milan con 10 años, de la mano de su padre Cesare, leyenda del club rossonero en los 60. Casi 30 años después, salió de San Siro convertido en mito, con la camiseta número 3 retirada y que nadie más volverá a vestir en el Milan. Retirado en el 2009, el bello Maldini regresa al club de Minarello para ocupar un despacho como ejecutivo del equipo de su vida. Todo dentro de la fuerte intención de los nuevos propietarios del Milan de recuperar la identidad (y con ello los títulos) perdida.

Porque el cargo que tendrá Paolo Maldini en su vuelta al Milan, donde en el campo fue one man club, es rimbombante: director de desarrollo estratégico del área deportiva. “No hay palabras para describir lo que Maldini representa para el Milan. fue un honor verle jugar y ganar incontables títulos en el campo, y estoy feliz y honrado de trabajar con él en su nuevo rol. El liderazgo y la experiencia de Paolo será un gran beneficio para el club, así como su pasión y energía”, dijo en un comunicado el nuevo presidente del Milan, Paolo Scaroni. Scaroni llegó al club de la mano de los propietarios estadounidenses que tomaron el relevo de la entidad después del fiasco de los inversores chinos.

Poco antes de la llegada del grupo Elliott Management llegó Genaro Gattuso al banquillo del Milan, y hace unas semanas ya bajo la nueva dirección aterrizó el brasileño Leonardo como director deportivo. dos exfutbolistas de las mejores épocas recientes del Milan al frente de las decisiones últimas del club, las que más afectan a lo que suceda en el campo. Ahora, añaden a ese peso de carisma y simbolismo la figura última, la de Paolo Maldini, quizás el jugador más mítico del club en los últimos 30 años. “No será fácil y llevará su tiempo, pero tenemos metas ambiciosas y la llegada de Paolo es un paso adelante muy importante para el regreso del gran Milan”, se manifestó feliz Scaroni. 

Paolo Maldini jugó 900 partidos oficiales con la camiseta del Milan, distribuidos en 25 temporadas desde que tenía 17 años. Conquistó 26 títulos con la única camiseta que ha vestido (además de las 126 veces que se puso la azzurra) y se ganó el respeto de todo el mundo del fútbol por su rendimiento (tanto como lateral izquierdo como después central) y por su carácter. Un profesional serio y sin estridencias, además de muy cualificado en lo suyo. Es justo lo que necesita el Milan para retomar la senda del éxito. 

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