Portaaviones. Eso le han llamado a Gonzalo Higuaín en la prensa italiana tras ver su rendimiento en la Supercopa italiana. Tratándose de un delantero del currículum del Pipita, el símil podría apuntar a su capacidad de destrucción ante la portería rival. En realidad, la comparación con el mayor buque de guerra iba por la rigidez de los movimientos de Higuaín. Vamos, que le llamaron gordo. Otra vez.

Son días difíciles para Higuaín, al que el tiempo parece agotársele. La Juventus mima desde hace un par de temporadas a Dybala para convertirse en la cara del equipo y es sólo cuestión de una oportunidad en el mercado para volver a invertir en un delantero de primer nivel. Dybala hizo dos goles ante la Lazio pero la Juve perdió el torneo.

Higuaín es un tipo que hace goles, algunos realmente bellos. Pero la losa psicológica que arrastra por su actuación en las finales parece hacer mella en algo más que la pérdida de cabello y ciertos problemas con la báscula: está notándosele en el campo. Nadie calificaría como malos sus números de la pasada temporada. Jugó 55 partidos e hizo 32 goles. La mayoría de ellos, eso sí, en la primera mitad de la temporada. Es su rendimiento cuando las cosas se ponen de verdad en juego el que le condena a Higuaín.

No ayuda otro golpe a la autoestima del goleador argentino: Jorge Sampaoli, un entrenador tan reputado como efectista, prescindió del Pipita en su última convocatoria. Argentina necesita victorias ante Uruguay y Venezuela para borrar la afrenta de Brasil en el último duelo oficial entre ambas y no correr riesgo de quedarse fuera del Mundial de Rusia 2018, la última ocasión de Messi de culminar su carrera y reclamar definitivamente el trono de Maradona.

Higuaín se queda fuera y el elegido como punta de lanza será Mauro Icardi, con Agüero en la recámara. Según la prensa argentina, pesa en Sampaoli que Higuaín ya no corre a los espacios como antes y que su compromiso con la presión es escaso. En cualquier caso, el Pipita era el eslabón más fácil de romper para emprender un proyecto nuevo, señalado como fue siempre Higuaín por no estar a la altura de otros 9 de la albiceleste y, sobre todo, a la de Messi.

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