“E’ un’Italia piccola, piccola, Spagna troppo forte”. No hace falta ser un erudito del Renacimiento italiano para saber lo que quiso decir la Gazzetta dello Sport en el titular de su crónica. Lo visto en el Bernabéu fue una demostración de poderío de España, la nueva selección pergeñada por Lopetegui, un esfuerzo ímprobo por ser consecuente con el legado de la selección campeona de Europa y del mundo, evolucionado con un punto de explosión física y mayor decisión en los metros finales. Italia lo pagó duro, con una derrota sin debate (3-0), en el que Isco jugó un papel determinante. España saca más de medio billete para el Mundial de Rusia 2018, con el golaveraje directo ganado a Italia, su rival más duro. Sólo patinazos inesperados ante rivales menores apartaría a la selección española de la primera plaza del grupo.

Isco fue el principio del fin de Italia. España salió sin delantero centro, con Morata, Villa y Aspas en el banquillo dejando la punta del ataque a unos mediapuntas flotantes, por turnos, casi siempre Silva, otras veces Asensio, pocas el propio Isco. Con Koke, Iniesta y Busquets como andamiaje y dos laterales dispuestos a comerse la línea de fondo, España hizo lo que tenía que hacer ante una Italia que, con más pólvora arriba, apenas cogía vuelo con Candreva por la banda derecha. España pasó por problemillas sin balón porque su alineación no tenía a nadie habilitado para la presión y el robo.  Y ahí Isco fue derterminante: trabajador en su repliegue en la banda derecha, el crecimiento del malagueño sin balón se hizo evidente en el segundo gol, lo mejor de la noche.

Primero, recibió cerca de su área, avanzó al centro del campo y lanzó un pase de 30 metros para Jordi Alba que rompió la presión italiana. Luego, la jugada siguió su curso hasta parecer detenerse por la falta de un delantero que diese término a la transición de España. Iniesta recibió en un pico del área y oteó el panorama, sin mayor hueco. Entonces, Isco no esperó: se movió a una zona entre líneas, encontró el desmarque e hizo contacto visual con Iniesta. Éste no suele desperdiciar una ocasión así. El resto, lo hizo el talento del andaluz del Real Madrid: perfecto recorte y tiro con la zurda inalcanzable para Buffon.

El golazo fue la derrota de Italia, que ya no pudo oponer más respuesta a una España imperfecta pero competitiva. Ni siquiera necesitó una versión lustrosa del pujante Marco Asensio para conseguir un triunfo tan contundente como vital para llegar a Rusia 2018. “Cualquiera de ellos ha jugado tres finales de Champions”, se lamentó el seleccionador italiano, Ventura, al final del partido. España está puliendo una generación brillante y de garantías para el Mundial, con dudas en defensa y en el perfil más defensivo de su centro del campo, pero con opciones en los últimos 25 metros de volver a tener calidad suficiente como para optar a todo. Y si Isco mantiene este nivel, soñar con repetir Sudáfrica 2010.

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