Un encuentro competitivo, de fase de clasificación, no es el mejor lugar para detenerse y tomar notas, pero seguro que los jugadores de Venezuela grabarán en su memoria todo cuanto puedan absorber del partido que disputan esta noche frente a Argentina en el Estadio Monumental de Buenos Aires. La Vinotinto, ya sin opciones de clasificación para el Mundial de Rusia 2018, sabe que este no es aún su momento. Pero echa cuentas y ve en Qatar 2022 un objetivo irrenunciable para una de las mejores generaciones de jugadores que asoman en América.

Un solitario gol de Inglaterra apartó este verano al equipo de Venezuela del título mundial sub-20. Las lágrimas de entonces se tornaron ilusión para el puñado de novísimos jugadores que Rafael Dudamel reclamó para el combinado absoluto. Observando hoy desde el banquillo las evoluciones de La Pulga, Lionel Messi, estará otro menudo jugador de gran talento, Yeferson Soteldo.

El volante de 1,60 metros de altura, enorme velocidad y escurridizo regate, fue una aparición fascinante en el torneo mundialista. Su nombre se relacionó durante el mercado estival con clubes europeos como el Tottenham o la Real Sociedad, pero la realidad es que Soteldo continúa enrolado en el Huachipato de Chile.

Venezuela necesita que sus talentos florezcan y se prueben al más alto nivel. Adalberto Peñaranda volverá a intentar en Málaga que sus breves momentos de brillo sean más constantes; Sergio Córdova forma parte ya del Augsburgo de la Bundesliga; Ronaldo Peña y Jhonder Cádiz se enrolaron en el Moreirense de la Liga Nós portuguesa; Yangel Herrera fue reclutado por el Manchester City para jugar en su filial estadounidense…

La presión en el encuentro de hoy es toda para la Argentina de Jorge Sampaoli, quinta en la tabla clasificatoria sudamericana para el Mundial, y amenazada en su puesto de repesca por Perú o Paraguay. No obstante, Messi, Dybala e Icardi tendrían que ser argumento suficiente para certificar el pase a Rusia ante cualquier equipo. En frente tendrán a una Venezuela sin esas urgencias del presente. De momento aún posee tiempo para rodar a sus jóvenes talentos e intentar que, entonces sí, dentro de cuatro años sean Soteldo y sus compañeros los obligados a soportar la exigencia de una clasificación.

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