Para que una mujer pueda ganar el mismo salario que un hombre por un año de trabajo, su calendario tendría que tener aproximadamente 450 días, 85 más que el convencional. Así se ejemplifica la brecha salarial sexista por la que ellas ingresan un 23% menos que ellos por el mismo empleo, según el último informe de la UGT. Las diferencias varían en función del sector profesional. En el fútbol del más alto nivel la distancia entre el dinero que mueven futbolistas de distintos sexos hay que medirla en años luz.

Resulta más difícil presionar los intereses de clubes que funcionan con la lógica lucrativa de una empresa privada, pero los jugadores de la selección masculina de Dinamarca sí han decidido secundar las reivindicaciones de sus compañeras contra su propia federación. Hace meses que las futbolistas demandan que “mujeres y hombres tienen que tener los mismo derechos, también en el tema económico”. Ellas, que son una potencia en el fútbol femenino mayor que la representada por ellos en el masculino, reclaman una equiparación de ingresos adecuada al nivel de exigencia que padecen.

Las jugadoras capitaneadas por Pernille Harder explicaban su situación en la campaña “Si fuese un hombre” con mensajes como “si fuese un hombre podría permitirme dejar la casa de mis padres” o “podría tener ahorros suficientes al terminar mi carrera profesional”.

Ante la impasibilidad de la DBU (Federación de Fútbol Danesa), han tenido que actuar los jugadores capitaneados por Simon Kjær, uno de los fichajes del Sevilla para esta temporada. En un comunicado, la selección de hombres expresa que “las mujeres no pueden tener menos derechos que nosotros por el simple hecho de ser mujeres” y anuncia su ofrecimiento para “reducir 500.000 coronas (67.000 euros) al año de nuestro sueldo para que la DBU se la dé a la selección femenina”. Con esa aportación voluntaria sería posible equiparar el sueldo base de los dos combinados de Dinamarca.

El conflicto laboral lleva meses abierto y pone en peligro la clasificación de las danesas para el Mundial de Francia 2019. Hace semanas se negaron a jugar un encuentro internacional amistoso para presionar a la federación. Tras el apoyo recibido en las últimas horas, viajaron para disputar hoy en Hungría un encuentro oficial a la espera de que se acepten sus peticiones. Mientras tanto, la capitana Harder agradecía las muestras de solidaridad y demostraba la unidad del equipo en una publicación de sus redes sociales.

El caso de Dinamarca es uno más de un mismo deporte separado en dos realidades diferentes en función del sexo. Sirvan como ejemplo los últimos fichajes del FC Barcelona para sus equipos de la máxima categoría. El fichaje del francés Dembélé se tasó en más de 100 millones de euros sin contar otras decenas extra en forma de variables. La contratación de la holandesa Lieke Martens, la mejor jugadora del momento, se convirtió simplemente en el primer traspaso jamás pagado por un club español para su plantilla femenina. ¿La cifra? No más de 45.000 euros.

En cuanto a los salarios, habitualmente rodeados de secretismo, se estima que Neymar Jr. cobrará unos 30 millones de euros anuales por jugar en el París Saint-Germain. Su compatriota Marta Vieira da Silva, la mayor goleadora de los mundiales, recibiría apenas medio millón por liderar al Orlando Pride.

En el partido entre hombres y mujeres, el árbitro económico siempre pita a favor del mismo equipo.

 

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