Olvídense de la Champions, de la Libertadores, de las ligas nacionales. Hay pocas tramas futbolísticas más apasionantes que las dificultades que está atravesando Argentina para meterse en el Mundial de Rusia 2018. Sus pobres resultados y juego acorde han provocado un torrente de críticas que ni la designación de Sampaoli como técnico ha frenado. El último empate ante Venezuela (la peor selección de Sudamérica) deja a Messi y compañía ante la obligación de ganar en Buenos Aires a Perú y luego esperar resultados en la última jornada para ver si entra directamente en Rusia 2018, tiene que ir a una humillante repesca o (no se descarta) se queda fuera del Mundial. Y ahí entra en escena la crisis galopante de la selección de Ecuador.

En Quito, en altura, cerrará Argentina la durísima fase de clasificación para el Mundial. Y desde la distancia, el combinado albiceleste esboza una ligera sonrisa ante el tremendo quilombo que existe en el seno de la selección ecuatoriana. La última derrota ante Perú dejó a Ecuador obligada a ganar sus dos partidos finales, ante Chile y Argentina, para poder aspirar a una plaza. Todo después de un arranque de fase de clasificación arrollador, con 4 victorias consecutivas (la primera, ante Argentina). Pero la selección se vino abajo y eso enrareció el ambiente. La Federación Ecuatoriana quería que el seleccionador Gustavo Quinteros dimitiese ante la deriva del equipo, pero el técnico argentino se aferró a su contrato hasta que, tras caer ante Perú, fue despedido.



El relevo en el banquillo provocó la reacción furibunda de Felipe Caicedo, el delantero ahora de la Lazio y una de las estrellas de Ecuador. Felipón renunció a la selección como protesta al despido de Quinteros. “Las decisiones que se han venido tomando no son las correctas, está en su derecho no querer renunciar a nada ya que para eso firmo contrato”, dijo Caicedo en una serie de tuits sobre el asunto.

El caso es que a Quinteros lo sustituye al frente de la selección de Ecuador otro argentino, Jorge Célico. Y la cosa, en vez de tranquilizarse, no hizo más que empeorar, porque los dos compatriotas se cruzaron duros reproches a través de las radios de su país. De fondo, una supuesta tración de Célico a Quinteros. “Lamentablemente yo lo recomendé a él. No esperaba que decidiera quedarse con el cargo. A veces uno no espera estas decisiones y la determinación de Célico me sorprendió para mal. No la esperaba”, dijo Quinteros a Radio La Red.  El nuevo seleccionador de Ecuador, además de decir que sólo está comprometido por los dos partidos que resta, respondió: “Escuchar que este señor diga que me recomendó es una mentira. El que me contrata es el presidente de la Federación. Si él habló bien de mí no lo sé, pero es mentira el resto. Tengo una trayectoria muy extensa en Ecuador”.

Así afronta la selección ecuatoriana los partidos que restan para intentar hacerse un hueco en Rusia 2018. El ambiente no parece el mejor y para Argentina parece un alivio que su último rival esté instalado en la bronca. Pero también puede ser un arma de doble filo: si Ecuador no se juega nada en la última jornada, esa relajación puede liberar a los jugadores, y actuar de manera indirecta las primas de rivales de la albiceleste.

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