De siempre es sabido los esfuerzos que están dispuestos a hacer algunos jugadores por sus selecciones. Aunque quizá menos común en Europa, el equipo nacional es algo sagrado cuando hablamos del fútbol en Sudamérica. En el momento en que citas del calibre de un Mundial se acercan, en muchas ocasiones los intereses de los clubes quedan en un segundo plano y un ejemplo de ello es Luis Suárez.

El uruguayo sufrió una lesión de rodilla el pasado mes de agosto. Fue en la vuelta de la Supercopa de España, en el Bernabéu, durante una de las últimas jugadas del encuentro. Los médicos le diagnosticaron una rotura parcial de la cápsula posterior de la articulación, lo que requería, al menos, un mes de baja. Esto fue el 16 de agosto. El 1 de septiembre Luis Suárez ya estaba disputando el Uruguay-Argentina. Como titular.

El delantero charrúa disputó cinco días después otro encuentro con su selección. De nuevo desde el inicio y esta vez prácticamente todos los minutos. La celeste estaba en una situación delicada para acudir a la cita del próximo verano en Rusia y Suárez quería estar a toda costa.

Regresó al Barça y sin problemas aparentes también empezó a jugar a las órdenes de Valverde. Desde entonces ha estado sobre el verde casi todos los minutos, aunque el técnico le dio descanso ante el Eibar. Pero al uruguayo no se le acababa de ver bien. Suma sólo dos goles en lo que va de temporada y se ha mostrado falto de la chispa que lo caracteriza en los últimos metros.

Y esta semana se ha descubierto el porqué. Según han apuntado varios medios catalanes, la precipitación de Suárez para acelerar la recuperación le ha provocado un quiste en la rodilla que, si bien no le impide jugar, sí lo está lastrando y manteniendo lejos de su mejor nivel. El delantero ya sabe que tendrá que pasar por el quirófano, pero ha programado la operación para que no interfiera con el futuro inmediato de Uruguay.

El delantero será intervenido en noviembre porque antes quería dejar sacado el billete de su país para el Mundial. Lo tiene en la mano después del empate ante Venezuela. Con no perder en el último encuentro en casa ante Bolivia, ya eliminada, están dentro. Se trata de una operación rutinaria que lo mantendría de baja unas tres semanas, por lo que el plan del jugador y del Barça es aprovechar el próximo parón para perderse el menor número de partidos posible con su club… porque para entonces los de Uruguay ya serán instrascendentes.

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