Una historia de máxima ilusión y otra de absoluta decepción conviven en el Grupo I de la zona europea de clasificación para el Mundial de Rusia 2018. El cuento de hadas de Islandia de la pasada Eurocopa podría no haber escritor su última página. Los nórdicos arrasaron a una perdida Turquía en Eskişehir, con goles de Gudmundsson, Bjarnasson y Árnason. El 0-3 tuvo su estrambote en la sustitución del otrora ídolo y ahora discutido Arda Turan. Cumplía 100 partidos con su selección y acabó retirándose con una sonrisa sardónica entre los silbidos de una afición colérica.

Mientras tanto, los aguerridos islandeses ya hacen cálculos para sellar el pasaporte que les conducirá a la fase final del torneo más importante. Dependen de sí mismos para ser mundialistas: se lo jugarán en casa frente a Kosovo en una apasionante última jornada e incluso una derrota podría darles el pase. Mientras tanto, siguen bailando.

Si a los isleños les puede valer hasta una derrota es porque tienen 19 puntos y sus perseguidores, Croacia y Ucrania, tienen 17 y se enfrentan entre ellos en un partido agónico. Bueno, por eso y porque los croatas están ahora mismo explotando con la fuerza del volcán Eyjafjallajökull en 2010. Es el resultado de la debacle de Rijeka. En el minuto 89 Finlandia anotaba el 1-1 final para echar una mano a sus vecinos norteños y helar a toda Croacia.

Un centro del campo con Modric, Rakitic y Perisic (más el ahora lesionado Kovacic) es una sala de máquinas de élite a nivel continental. Y sí, además en punta tienen a Mario Mandzukic. O no, porque el goleador terminó el partido lesionado y se duda de su presencia en el partido definitivo contra los ucranianos. Definitivo porque, en caso de derrota, los arlequinados quedarían fuera de la repesca. Es el todo o nada.

La crisis en el combinado balcánico es tal que, a falta de un solo encuentro, han cambiado de entrenador. Davor Suker, presidente de la Federación croata, activó el asiento eyector de Ante Cacic a las pocas horas de finalizar el partido y entregó la última bala a Zlatko Dalic, exentrenador del Al-Ain de los Emiratos Árabes.

Dalic le debe dar las gracias por el papelón a Luka Modric. El centrocampista del Real Madrid, a sus 32 años y en el mejor momento de su carrera, ve cómo está a punto de escapársele su última cita mundialista. Y por eso le cuesta morderse la lengua: «Que Croacia estuviese esperando por el pitido final ante ese tipo de selección (Finlandia) es… Es increíble que estemos pasando apuros frente a equipos como Kosovo y Finlandia, cuando antes los habríamos batido con facilidad», dijo anoche.

Cuando le preguntaron por la continuidad de Cacic, Modric, que también celebraba sus 100 internacionalidades, ofreció el apoyo más precario que jamás se le haya dado a un entrenador en una entrevista. «¿Y qué hacemos ahora? Empezamos con él y ahora tenemos que seguir», se resignó la estrella croata enseñándole a Suker el botón que debía apretar.

Queda más de un año para conocer el esperadísimo desenlace de Juego de Tronos, la serie de televisión que adapta las novelas de la saga Canción de Hielo y Fuego. Esta otra canción de hielo (Islandia) y fuego (Croacia) se resuelve pronto: el próximo lunes.

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