Hace tiempo que el fútbol estadounidense dejó de ser un exotismo. En los años 90 se escuchó con frecuencia la cantinela de que era necesario atraer a la primera potencia mundial al juego para consolidarlo como el deporte rey indiscutible en todo el planeta. Y la selección de Estados Unidos puso todo de su parte: desde aquella época de Tab Ramos, Tony Meola, Alexi Lalas y Cobi Jones, no faltó a un Mundial. Hasta ahora.

Desde Italia 90, el equipo de las barras y estrellas se había clasificado para todas las fases finales (fue anfitrión en 1994), siete torneos en los que pasó la primera ronda con frecuencia (cuartofinalista en 2002; octavos de final en Brasil 2014, entre otros resultados). Pero no estará en Rusia por la incompetencia propia y por un error arbitral grosero.

Estados Unidos perdió 2-1 en casa de Trinidad y Tobago. Aun así podía estar en Rusia 2018 si Honduras y Panamá no ganaban sus encuentros. Nada les salió bien. Los primeros derrotaron 3-2 a México y se aseguraron la repesca. Y los panameños se impusieron 1-2 a Costa Rica, sellando su billete automático al Mundial desde la zona CONCACAF. Claro que con la fortuna de que los rescató el árbitro guatemalteco Walter Pérez, dando un argumento más a favor de la implantación de la tecnología de línea de gol en el fútbol. Solo él vio gol del empate de Panamá en esta jugada del minuto 52.

Desde la Federación estadounidense no se han pronunciado al respecto, pero cabría la opción de presentar una reclamación oficial impugnando el resultado que clasificó a Panamá. Sin embargo, los precedentes no son halagüeños. Cuando Thierry Henry usó la mano para anotar un gol y enviar a Francia a la Copa del Mundo 2010 a costa de Irlanda, la FIFA evitó sentar un precedente y rearbitrar el partido. Irlanda se quedó sin Mundial pero recibió 5 millones de euros en compensación.

Así que, salvo sorpresa en los despachos, Rusia 2018 echará de menos al emergente Pulisic (autor de nuevo del gol de su selección) y a un equipo titubeante desde el adiós de Jurgen Klinsmann al banquillo. No será la única ausencia destacada. Solo Argentina (o sería más correcto decir “solo Messi“) cumplió y, como ya temíamos en Medallista, la próxima Copa del Mundo no verá a la Chile de Alexis y Vidal; ni a esa Holanda de la que se despidió Arjen Robben; ni a la Gales de Gareth Bale.