Como nadie le hado un banquillo, Fernando Hierro ha aceptado un despacho. El que fuera director deportivo de la Real Federación Española de Fútbol entre 2007 y 2011 retornará al mismo cargo al frente de las selecciones a partir del mes de diciembre, según adelantó el diario Marca y confirmó la emisora Onda Cero. Se cuenta que el malagueño prefería seguir intentando consolidar su carrera como entrenador, pero finalmente ha cedido a la presión de una institución futbolística sumida en el marasmo desde la suspensión de su presidente, Ángel María Villar, por urdir una red de supuestas corruptelas descubierta el pasado verano. En vísperas de un Mundial, La Roja necesita referentes y el exjugador del Real Madrid es uno.

Con Hierro supervisando las diversas categorías del fútbol español, la selección ganó la Eurocopa en 2008 y el Mundial de Sudáfrica en 2010. Bagaje inmejorable. Le une una buena relación con el actual entrenador de la absoluta, Julen Lopetegui, al que él mismo escogió para el cargo de seleccionador sub-21. Y, como jugador del combinado, fue emblema, junto a Raúl González Blanco, de la etapa de Javier Clemente donde las estrellas madridistas canibalizaron el funcionamiento de un equipo que perpetuó la leyenda del fiasco en los cuartos de final. Y a veces ni eso.

Además, Fernando Hierro, La Locomotora, es una voz autorizada para mediar en la chalada polémica que mantiene a España sumida en un absurdo sin final: la de la camiseta de la discordia. Considerado un centrocampista y defensa central de élite en el fútbol europeo de los años 90, Adidas lo escogió para protagonizar el spot previo al Mundial de Estados Unidos 94 en el que salía vistiendo la elástica homenajeada por el nuevo diseño retro que a tanta gente ofende.

Veremos si al durante tantos años cacique de la defensa blanca le vuelve a llegar la oportunidad de dirigir a un equipo. Tras colgar las botas ejerció de director deportivo en el club de su ciudad natal y fue ayudante de Carlo Ancelotti en el Real Madrid para la temporada 2014. Entrenó al Oviedo en Segunda División durante la pasada campaña sin lograr el objetivo del ascenso: ganó tantos partidos como perdió, 15 de cada.

Ahora vuelve a sentarse en silla de oficina y no en banquillo. Pero para seguir mandando, que al cabo es lo que siempre se le ha dado bien a Fernando Hierro. Su dedito amenazante se convirtió en un meme del fútbol español antes de que supiésemos qué eran los memes o qué era siquiera internet. Con el índice estirado y con su escudo del Madrid amedrentaba a los árbitros que intentaban amonestarlo tras algunas entradas carniceras. Era tan buen jugador como leñero, pegaba tan bien con el pie como con el codo, y no hay afición rival que lo tenga en buena estima. Un bendito. Justo lo que necesita un entorno tan turbio como el de la actual Federación Española.

 

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