A estas alturas, todo aficionado al fútbol sabe que la clasificación de Islandia es una de las grandes historias del Mundial de Rusia 2018. Por el camino, los vikingos habían dejado en su grupo a una de las selecciones europeas con mayor talento acumulado en el centro del campo. A la hora punta, cuando no se podía fallar, Croacia lució esa virtud para dar buena cuenta de la oposición griega.

El conjunto balcánico ha obtenido una gran ventaja en el encuentro de ida de la repesca europea, superando a Grecia por un claro 4-1. Modric, Rakitic y compañía han convertido la batalla dominical ateniense en un mero trámite si el guión sigue el rumbo establecido: los croatas tienen más fútbol y los griegos no han sabido contrarrestar esa inferioridad con sus armas, véase la fiabilidad defensiva.

El centrocampista del Real Madrid abría el marcador a los 13 minutos transformando un penalti de Karnezis sobre Kalinic, que hacía justicia al mejor arranque local. Brozovic ofrecía su mejor versión junto al medio del Barça y el ariete del Milan doblaba la ventaja convirtiendo de espuela un centro de Strinic. 2-0 abajo, Grecia aún seguía en el vestuario.

Los helenos ni habían pasado del círculo central pero el fútbol, caprichoso como pocos, les dio otra oportunidad a balón parado. Sokratis convertía el córner de Fortounis para dar vida a la eliminatoria… durante tres minutos. Fue lo que tardó Perisic en hacer el 3-1 a centro de Vrsaljko. El propio lateral del Atlético cocinó la sentencia presionando la enésima cesión a Karnezis y dejando en bandeja a Kramaric el cuarto tanto local.

Subasic, el tema del Mónaco que fue poco menos que un espectador, intervino para evitar el 4-2 a disparo del oportunista Mitroglou, en lo que hubiera sido un resultado injusto para los méritos de unos y otros. Croacia se lo trabajó con creces y está a las puertas de tomar ese deseado tren hacia Rusia.

No Hay Más Artículos