Profeta en su tierra, desde luego, no lo ha sido. Pero a Hervé Renard se le puede considerar desde ya mismo como un auténtico mito en los banquillos del fútbol africano. Ya lo era tras su paso por las selecciones nacionales de Zambia o Costa de Marfil, y con la histórica clasificación de Marruecos para el próximo Mundial el técnico francés sigue engalanando su brillante currículum.

Como tantos otros entrenadores, Renard no destacó en su carrera como futbolista. Solo disputó un encuentro en la máxima competición gala, con el Cannes, y se retiró con apenas 30 años en 1998. Sin embargo, le esperaba un más que fructífero futuro como técnico gracias a la buen intuición de su compatriota Claude le Roy.

Se conocieron en 2002, cuando Le Roy entrenaba en la liga china y necesitaba un asistente. Rápidamente, le convencieron las cualidades del joven Hervé y dos años después ambos se mudaban juntos a Inglaterra, a trabajar en el Cambridge United. El flechazo había sido total, y el destino quería reunirlos de nuevo en 2007, en la selección nacional de Ghana.

Aquel era su primer trabajo en África, continente donde Hervé Renard se convertiría en leyenda. Le Roy ya había sido campeón de la copa africana con Camerún, pero el alumno superaría al maestro con creces. Sucedería a partir de 2012 y tras varias experiencias menos satisfactorias para el francés con Angola y el club argelino USM Argel.

Sería en Zambia donde Renard empezaría a labrar su estatus legendario. Contra todo pronóstico, conduciría a los Chipolopolo a un sorprendente triunfo en la Copa de África 2012, superando a la favorita Costa de Marfil en la final. Aquel impensable éxito fue dedicado a los miembros de la selección que fallecieran en un accidente aéreo, en 1993, muy cerca del lugar donde se disputó el choque. Renard incluso entregó su medalla al presidente de su Federación, Kalusha Bwalya, futbolista de aquel combinado.

Al año siguiente, los campeones eran eliminados en primera ronda después de tres empates, y Renard decidía entonces probar suerte en su tierra. Sin embargo, la temporada en el Sochaux finalizaría con un desastre en forma de descenso. Nada como regresar a África para sanar las heridas. Así, en 2015 se convirtió en el primer entrenador de la historia en conquistar la Copa con dos países diferentes, al conseguirlo con Costa de Marfil.

Su enésimo intento en Francia saldría mal, esta vez en el Lille, donde fue despedido a los pocos meses. Entonces, el año pasado, un nuevo reto al sur del Mediterráneo. Marruecos, otra selección sin rumbo, con ciertos talentos en el viejo continente (Boufal, Ziyech, Belanda, el joven madridista Achraf…) pero lejos de competir realmente. Con el mito Renard lo harían otra vez.

No Hay Más Artículos