Jorge Sampaoli está pasando las fiestas navideñas en su ciudad natal de Casilda. Entre otras cosas, aprovechó para celebrar la boda de su hija Sabrina. A la vuelta de los festejos, quizás con alguna copa de más, como pasajero de un coche en el que viajaban otras seis personas (en un turismo), el seleccionador de Argentina protagonizó un bochornoso suceso cuando una patrulla de la policía detuvo el vehículo en un control de tráfico. La frase “Boludo, cobrás 100 pesos al mes” ya forma parte de la cultura popular argentina. La espetó el seleccionador al agente que les mandó parar. Sampaoli fue agarrado y apartado por sus amigos y familiares, y se alejó caminando del lugar.

La escena fue grabada por el teléfono móvil de otro conductor que estaba detenido justo detrás del coche de Sampaoli. El exentrenador del Sevilla llevaba ya unos días en la ciudad de Casilda, y había recibido unos días antes un homenaje, con 700 invitados en el acto. “Seguramente de acá, de Casilda, sacaré lo mejor para llevar a la Argentina al lugar que se merece”, declaró Sampaoli entonces, según recoge Clarín. No se sabe por sentirse tan importante o por los brindis a la salud del matrimonio de su hija, Sampaoli reaccionó con violencia ante el control de tráfico. “Me hacés caminar dos cuadras”, también replicó al agente.

La prensa argentina se está poniendo las botas con Sampaoli, duramente criticado durante la tormentosa fase de clasificación de la Albiceleste para el Mundial de Rusia 2018. Leo Messi le solventó la papeleta al técnico y a la selección con una actuación más que decisiva ante Ecuador, pero las dudas sobre el proyecto deportivo del subcampeón del mundo eran enormes. El tiempo (además de Messi) era el mejor aliado de Sampaoli para tranquilizar las cosas, pensar quién será el delantero de Argentina, etcétera. Pero este episodio acaba con la poca tranquilidad que había alrededor del equipo nacional argentino, algo más que un simple equipo de fútbol.

Sampaoli habría pedido disculpas a los agentes en una breve llamada a la policía local. Pero los ecos de sus palabras (según la prensa local, no se quedó en el simple boludo, y además pateó y rompió algún cubo de basura) resonarán durante un tiempo. En un país también involucrado en un agrio debate político, la figura de Sampaoli es usada por periodistas y personalidades de la sociedad argentina como vara de medir (o golpear) según qué intereses. No son pocas las voces que piden que sea despedido. Por unas cosas u otras, no hay paz para la selección argentina, apenas Messi.