¿Alguien cree que Jorge Sampaoli tiene poca presión? ¿Acaso no fue suficiente con la tortura de la fase de clasificación para el Mundial de Rusia 2018, donde Argentina tuvo serios problemas para certificar su pase? ¿No quedó claro cuando, ya conseguido el trámite, en vacaciones, Sampaoli insultó a un policía que detuvo el coche en el que viajaba, que el técnico ex del Sevilla estaba sometido a un estrés considerable? Pues si no es suficiente, resulta que el seleccionador de la albiceleste ha pasado por dos situaciones tremendamente extrañas para ojos foráneos: dos reuniones con el presidente de la república, Mauricio Macri, la última hace unos días, aún a meses de Rusia 2018.

Lo mejor del encuentro en la residencia oficial del presidente de Argentina es que la prensa del país, tanto la deportiva como la generalista, preguntó al entorno de Macri y de Sampaoli si el mandatario le pidió al seleccionador la convocatoria de Carlos Tévez para el Mundial. Como si Macri, con todos los problemas sociales que tiene en Argentina, la contestación a su neoliberalismo y su popularidad menguante no tuviera bastante como para mangonear en la lista de convocados de Argentina. Parece ser que Macri, expresidente de Boca Juniors, considera el fútbol una cuestión de estado en un país donde la frontera entre el deporte y el estado es muy difusa.

Hace siete meses, Macri llamó a consultas a Sampaoli, que desde su cargo de seleccionador de Argentina es casi como un ministro más. Entonces, la prensa del país especuló con que el presidente le pidió al entrenador que rebajase su perfil político en público, ya que Sampaoli es reconocido kirchnerista. Ahora, los detalles que trascienden de la reunión son que Macri quiere que la selección se vuelque en la promoción del país y en la creación de la Casa de Argentina en Moscú. Claro que pensar en que Macri reservó dos horas de su agenda para departir con Sampaoli sobre Messi y la Casa de Argentina en Moscú parece poco probable. De ahí a suponer que el presidente deslizó la conveniencia de llevar a Tévez a Rusia, hay un gran trecho. O al menos eso dicta la lógica. En cualquier caso, Sampaoli ya sabe que no sólo tiene a toda la afición pendiente de cada movimiento: también el presidente de Argentina.