Perú logró el año pasado la clasificación para el Mundial de Rusia 2018 después de 36 años. El país lo celebró por todo lo alto, emocionados al límite del paroxismo. Desde entonces, la cuenta atrás para la gran cita futbolística se vive en Perú con intensidad máxima, entre la ilusión y el drama por la sanción a Paolo Guerrero, el gran icono del fútbol andino. En ese camino el bache más importante no es la lesión de una estrella del equipo ni la amenaza de que Guerrero no puede jugar: la muerte de Daniel Peredo, el narrador de las grandes gestas de Perú, ha dejado a todo el país conmocionado.

Daniel Peredo, de 48 años, falleció por un problema cardíaco que le sobrevino cuando jugaba al fútbol con amigos en Lima. El fallecimiento llenó las redes sociales peruanas de mensajes de pésame y de cariño por el periodista, famoso en todo el país por sus apasionadas narraciones de los partidos de la selección de Perú. Especialmente recordada es una del año 2008, cuando Perú empató ante Argentina y Juan Manuel Vargas hizo una brillante jugada en el gol de la igualada. El propio Vargas se personó en el velatorio de Daniel Peredo para mostrarle sus respetos. La madre de Paolo Guerrero, conocida en Perú como doña Peta, representó a su hijo, la gran estrella del fútbol del país andino. 

Peredo contaba con una larga trayectoria en diversos medios peruanos, pero su despunte de fama llegó desde que en el 2010 narraba partidos de la selección para Movistar Deportes. Para un chico que creció escuchando y viendo los mayores éxitos de la historia del fútbol peruano (la clasificación para los Mundiales del 70, 78 y 82), pocas satisfacciones mayores que narrar el gran éxito de la selección dirigida por Ricardo Gareca, en una agónica repesca. “Queremos expresar nuestro más profundo dolor por la muerte de Daniel Peredo. Es una noticia que entristece y enluta al deporte peruano, nuestro mayor respeto por una persona que dignificó su profesión”, expresó el técnico argentino en un mensaje en las redes sociales.

Hay muchas muestras de cariño a Daniel Peredo que sorprenden vistas desde fuera. Pocas más elocuentes que el hecho de que el Instituto Peruano del Deporte haya decidido abrir el Estadio Nacional de Lima para que el cortejo fúnebre del narrador pueda ser saludado desde las gradas donde la selección dibujaba los goles que él contaba. Nosotros nos quedamos con las simpáticas animaciones que anónimos peruanos crearon con la imagen de Peredo, convertida en icono de los narradores en Perú, una de las voces reconocibles de Sudamérica y cuyo alcance nos retrotrae a los mejores tiempos de la radio, cuando la televisión no lo llenaba todo.