Incluso antes de retirarse como jugador en activo, Ryan Giggs ya tenía aspecto de entrenador, aunque solo fuese por las canas que le vestían de plata la cabeza. Resultaba tan evidente que acabó protagonizando una de esas imágenes de otro tiempo, una rareza en el híperprofesionalizado fútbol moderno: fue entrenador jugador al final de su última temporada, en 2014, para cubrir el fiasco de David Moyes en Old Trafford. Un 6 de mayo de 2014, Mister Giggs decidió que ingresase en el campo, en un encuentro contra el Hull, ese muchacho que vestía la zamarra con el número 11 de los red devils, Ryan Giggs. Se alineó a sí mismo. 

Al eterno extremo izquierdo de los Fergie Boys del Manchester United le gustaría sentir una tentación similar en 2022. Para entonces tendrá 48 años y esa edad lo cohibirá, sin duda. Pero al menos le gustaría recuperar esa necesidad de jugar en la próxima Copa del Mundo de la FIFA Catar 2022. Eso significaría que ha hecho bien su trabajo, conduciendo como seleccionador a País de Gales al Mundial, ese trofeo que él nunca pudo disputar. 

A Giggs, al igual que le sucedió a otras figuras del fútbol mundial de los años 90 como George Weah o Jari Litmanen, les penalizó su nacionalidad. Ni el galés, ni el liberiano, ni el finlandés conocieron jamás el mayor escenario del fútbol, siendo ellos ejemplos de extraordinario talento en medio de compañeros de un nivel inferior. Este jueves inicia su camino para remediarlo. 

Tras aquella experiencia de cuatro partidos al frente del United y su posterior papel de ayudante de Louis Van Gaal, el de Cardiff fue designado nuevo seleccionador galés el pasado mes de enero. Debutará en el banquillo en el marco de la China Cup que se disputa en la ciudad de Nanning, frente a la selección anfitriona. Después deberá enfrentarse en una final o partido de consolación a la República Checa o Uruguay

¿Cómo se siente ante su estreno como técnico el futbolista más laureado en la historia del fútbol inglés, ganador de 35 trofeos? “Nunca me puse nervioso como jugador, pero lo estaré mucho más mañana (el día del partido)”, confesó a The Guardian. “Como futbolista eres bastante egoísta y solo te preocupas de hacer tu trabajo en el equipo. Como entrenador hay muchas cosas sobre las que pensar y que pasan constantemente por tu cabeza. Es un caso de: ‘¿Te has olvidado de algo? ¿Qué se podría mejorar?'”. 

A su disposición cuenta con un grupo que sorprendió en la última Eurocopa y con una de las mayores figuras del fútbol europeo, Gareth Bale, que estará de cuerpo presente en China, pero con la cabeza en su futuro (o no) en el Real Madrid. Giggs bastante ocupación tiene con no defraudar las expectativas de una hinchada que, aun reconociendo lo mítico de su figura, también recuerda que vistió en solo 64 ocasiones la elástica roja de la selección nacional. De ahí sus nervios. 

Pese a las reticencias, hincha el pecho antes de dirigir su primer partido: “Estoy orgulloso de ser el entrenador de Gales y orgulloso de entrenar a este grupo de jugadores. Emocionado también. Llevo algo más de dos meses al frente y esto es por lo que acepté”. Si logra que sus jugadores rindan al nivel que él lo hizo durante su longeva carrera en Manchester, los dragones seguirán ascendiendo en el vuelo que iniciaron en Francia hace dos años. 

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