Nunca les gusta y hay que entenderlos. De entre todos los futbolistas que pisan un terreno de juego, los porteros tienen derecho a ser los más maniáticos. A fin de cuentas, son los que siempre están presentes en la acción más destacada del fútbol, el gol. Ellos, que tienen permitido tocar el balón con las manos y a los que les va el sueldo en agarrarlo, sospechan siempre de cualquier pequeña modificación en el esférico por el que viven y por el que son condenados. Así que a nadie sorprende ya que, en cuanto han tenido oportunidad de probarlo aprovechando los últimos partidos amistosos previos al Mundial de Rusia 2018, los guardametas hayan dicho que no: que el nuevo Telstar no les convence. 

“Es muy raro”, sentenció David De Gea, portero de la selección española que vio este viernes cómo un disparo lejano del alemán Müller lo batía sin que él pudiese hacer nada. “No se sabe si es mejor que tenga más o menos presión, el caso es que lo podrían haber hecho mejor”, se despachó contra los ingenieros industriales de Adidas que concibieron esta reencarnación del balón protagonista de las Copas del Mundo de México 70 y Alemania 74. Las quejas del guardarredes del Manchester United y de España pueden ser especialmente hirientes para el fabricante teutón, que es el patrocinador principal tanto de España como de Alemania

De Gea probó el balón en una situación real, pero a su suplente Pepe Reina, figura del Nápoles, le han bastado los entrenamientos para llevarse la peor impresión posible de la pelota: “Apuesto lo que sea a que en el Mundial vamos a ver por lo menos 35 goles lejanísimos porque no hay quien lo descifre”, declaró al Diario As. Según Reina, el Telstar 18 “está recubierto por una película plástica que dificulta su agarre. Los porteros vamos a tener muchos problemas con esta pelota”. Tan mala resultó la experiencia del meta madrileño que urgió a Adidas a tomar medidas antes de que arranque el Mundial: “Deberían cambiarlo, que aún están a tiempo”. 

Ni siquiera a un portero habituado a jugar la mayoría de las veces con el pie, como el culé Ter Stegen, titular en la Mannschaft en ausencia del lesionado Manuel Neuer, le satisface el balón. El rubio muro del Barcelona contó a As que “podría ser mejor porque se mueve mucho”. Al contrario que los metas españoles, él opta por la resignación y el entrenamiento: “Me parece que nos vamos a tener que habituar a trabajar con él y tratar de conseguir el mayor dominio posible antes de que empiece el Mundial. No nos va a quedar más remedio”. 

Desde la famosa crisis del Jabulani de Sudáfrica 2010, aquel esférico incontrolable como un balón de playa de infausto recuerdo para los porteros, es ya una norma que cada cambio de pelota producto de nuevas mejoras tecnológicas resulta un artefacto sospechoso para los defensores de la línea de gol. 

Como a ellos les va en el sueldo, en Medallista hemos decidido no fiarnos de los quisquillosos profesionales para buscar otras opiniones. La web soccercleats101.com que se dedica a analizar material deportivo para la práctica del fútbol opina sobre el Telstar que “ofrece una sensación muy natural y un vuelo realista que beneficiará a los jugadores de golpeo preciso sin causar un estrés inesperado a los porteros. En otras palabras, ¡es un balón muy ‘justo’!”.

En Amazon, los consumidores que han pagado los 150 euros que cuesta el modelo oficial tienen pareceres diversos. A una tal Vanessa le resulta “un gran producto para nosotras, las freestylers“. A Loai le parece que “no vuela lo suficiente”. Y Ben, que parece todo un experto, resuelve que “no es tan bueno como el Brazuca del pasado Mundial. Tampoco me gusta la forma de los paneles”. 

Que se lo digan a De Gea y a Pepe Reina

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