En la avenida principal del casco antiguo de Nápoles todavía recuerdan a Gonzalo Higuaín. Allí, donde abundan los souvenirs para viajeros y las tiendas especializadas en figuras de pesebre (el belén de Navidad es una de las tradiciones locales), también se venden recuerdos con la efigie del delantero que dejó a la escuadra local en 2016 para fichar por la detestada Juventus de Turín. Uno puede volverse a casa con rollos de papel higiénico que llevan impresa en sus hojas la cara del Pipa, cuya estampa también asoma por un retrete en alguna que otra pegatina que decora los muros de la calle. Suponemos que el material de aseo causa furor entre los turistas argentinos. 

Solo hay un sitio donde el ariete provoca tanto desprecio como en Nápoles: en su propio país. Tras la humillación de Argentina a pies de España en el encuentro amistoso disputado en Madrid, las redes sociales se inundaron de mensajes de hinchas albicelestes que, antes de cuestionar el trabajo deltécnico Jorge Sampaoli, de preocuparse de la endeblez defensiva de la selección, de imaginar qué habría cambiado con el lesionado Messi sobre el césped, escogieron disparar con toda su imaginación para el insulto sobre Higuaín, un sospechoso habitual

Higuaín es un delantero de 90 millones de euros que lleva una década en Europa goleando como un delantero de 90 millones de euros, pero que con demasiada frecuencia falla ocasiones que no se le permiten fallar un delantero de 90 millones de euros, verbigracia la que pudo adelantar a Argentina en el Wanda Metropolitano. En el minuto 8 de partido, con el marcador aún inmaculado, Meza desbordó por la banda izquierda y centró un balón perfecto al punto de penalti, donde Higuaín se impuso a Sergio Ramos, que acabó por el suelo. Con el portero De Gea encomendándose a alguna trayectoria imprevista del balón Telstar, el nueve nacido en Francia le enseñó a Adidas cómo hacer algo realmente imprevisible. Pifió su remate disparando bajo y alto al mismo tiempo, picándolo contra el césped para que rebotase por encima del larguero. 

Ante el despropósito, la poesía. Con la gracia exasperada del Tano Pasman, todas las combinaciones posibles de las palabras forro, salame y la recontraputa que te parió se le dedicaron al Pipita. Fue tal la maestría en la composición de referencias vejatorias contra el ariete que no hay hablante de castellano que no haya aplaudido la creatividad. Abundan los ejemplos. 

Con los goles providenciales de Higuaín el Real Madrid de Capello ganó una Liga; con una campaña de 36 tantos, el argentino devolvió al Nápoles a la élite de la Serie A; con él de punta de lanza la Juventus de Turín fue finalista de la Champions League y continúa prevaleciendo en Italia. Pero. Porque con él siempre queda un pero. El madridismo que le achacaba falta de finura de cara al gol lo acabó conociendo como Igualín; la curva del estadio napolitano de San Paolo lo querría matar por traidor; y la afición argentina se mofa de otra falta de finura: la abdominal. 

Higuaín empieza a parecerse a delanteros de otro tiempo, con todo lo que eso tiene de malo en un fútbol moderno cuyo ideal lo representan tipos cincelados como Cristiano Ronaldo. Se ha dejado barba en la misma medida en la que la línea recesiva de su frente ha ido retrocediendo. Su barriga no puede huir de tal nombre. El trasero caído le confiere imagen de pesadez y no ese centro de gravedad bajo que tanto ayuda para el regate. Y a menudo no define, sino que arrolla en el área. En el documental Juventus: Prima Squadra de Netflix se advierte que su años en el calcio le han valido para apenas chapurrear el itañolo. Gonzalo, en fin, parece un tipo descuidado. 

Aun así, el seleccionador de la albiceleste, Jorge Sampaoli, lo prefiere a goleadores de moda como Mauro Icardi o La Joya Paulo Dybala, y también cotiza en la titularidad por delante del Kun Agüero. “Ustedes hagan memes que él hará goles”, dijo el entrenador. Y las dos cosas son ciertas. Porque Higuaín no para de hacer goles (suma 22 con la Juve en tres competiciones esta temporada), y la afición no para de hacer memes. 

 

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