España va muy en serio de cara al Mundial de Rusia 2018. La selección de Julen Lopetegui aplastó por 6-1 a una inocente Argentina en el Wanda Metropolitano de Madrid en el último amistoso previo a la lista definitiva de convocados para la cita mundialista. Sin el lesionado Leo Messi, la Albiceleste fue un juguete en manos de un soberano equipo liderado por el madridista Isco, autor de tres de los seis tantos en una histórica noche tanto para unos como para otros. 

Lejos de pensar en la palabra amistoso, el combinado local mordió desde el mismo arranque. Los argentinos eran incapaces de trenzar dos pases seguidos debido a la furiosa presión española, que provocaba pérdidas muy cerca del área de Sergio Romero. En una de esas nació el 1-0, obra de un Diego Costa que se lanzó a conectar el pase de Asensio como si la vida le fuera en ello (dejando tocado, de paso, al meta rival). 

El golpe asestado espoleó a los locales, que siguieron atosigando la estéril circulación sudamericana. Argentina notaba en exceso, como cualquiera haría, la ausencia de Messi, aunque también las de Agüero y Di María, en vista del rendimiento de sus futbolistas de ataque. Y así, en otro robo español nacía el segundo tanto, el primero de Isco al rematar raso otra asistencia de Asensio. Los visitantes amagaron con reaccionar con el 2-1, obra de Nicolás Otamendi gracias a la colaboración de De Gea justo antes del descanso, pero todo se difuminó en un par de zarpazos de la reanudación. 

A poco de volver de vestuarios, Isco parecía sentenciar y Thiago Alcántara lo corroboraba unos minutos después. La zaga argentina hacía aguas por todas partes, para desesperación de Jorge Sampaoli. Su paciencia terminó por agotarse con el 5-1, obra de Iago Aspas a pase de… De Gea! El jugador gallego, luchando con todas sus fuerzas para asegurar una merecida plaza en la lista definitiva de Rusia 2018, engalanó su colosal segundo tiempo al asistir al malagueño para que este cerrase el histórico marcador. 

Todavía quedaban 20 minutos por delante, básicamente para que Messi abandonase el palco antes de tiempo, Piqué se marchase ovacionado del campo y  para que ciertos argentinos empezasen a pasarse de frenada con sus entradas, especialmente Meza, Rojo y Pavón. Y eso que todavía no habían leído las tremendas críticas que le caían en las redes sociales. Hizo bien el colegiado en señalar rápido el final, aunque nada empañará jamás la histórica noche de Isco y de la selección española. 

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