Mientras que el fútbol como deporte está viviendo el mejor momento de su historia, tanto en lo que se refiere a la evolución del juego como en el seguimiento, al fútbol como negocio no paran de salirle sombras en cada esquina. No importa donde se mire. Porque existen malas artes en las competiciones más pequeñas de clubs, pero también en la primera escena internacional, con escándalos de corrupción al más alto nivel. Resultaría inocente pensar que estas sombras vienen de ahora, y Michel Platini se encargó de hacernos saber que ya hace 20 años se trataba de influir en citas tan grandes como el Mundial de Francia 1998, aunque fuera de forma menor.

O así lo cree el ex presidente de la UEFA, actualmente inhabilitado por un negocio turbio con Sepp Blatter, ex presidente de la FIFA, también suspendido. La leyenda del fútbol galo desveló en una entrevista al programa France Bleu que la organización de la Copa del Mundo de 1998 hizo “un pequeño chanchullo” para que la selección anfitriona y Brasil, la gran favorita y vigente campeona en aquel momento, no pudieran cruzarse hasta una hipotética final.

Platini, que entonces formaba parte del comité organizador, no tiene ningún problema en admitir que el sorteo estaba dirigido. Con esa capacidad de diferenciar entre trampas menores o mayores, incluso se atreve a asegurar que no fueron los únicos: “Jugábamos en casa y había que aprovecharlo. No estuvimos pringados durante seis años organizando el Mundial para que quedase en nada. Se hicieron pequeños chanchullos. ¿Crees que los otros no hicieron cosas parecidas en los otros mundiales?”.

No se trató de ningún tipo de amaño durante el sorteo, sino que fue ya en la designación previa e incluso con el visto bueno de la FIFA. De hecho, Platini quería asignar directamente un grupo a prácticamente todos los cabezas de serie, pero finalmente sólo pudo hacerlo con Francia y Brasil, que se fueron al A y al C, proyectando de esta forma caminos que únicamente se cruzarían en el encuentro por el título.

El resto es historia. Las dos selecciones cumplieron y se vieron las caras en una final que dominó la selección local de principio a fin. Fue la final de Zidane, la final en la que Ronaldo sufrió una crisis cardíaca… la final que, desde hoy, sabemos también que fue la que querían los que mandaban y no el puro azar.

No Hay Más Artículos