“Cementerio de canelones” es una de las frases del año. El imaginativo insulto con el que un hincha argentino descargó su rabia contra el delantero internacional Gonzalo Higuaín tras fallar un gol a puerta vacía contra España en un encuentro amistoso dio la vuelta al mundo hispanohablante. Tras él vinieron otros miles de chistes más a costa del futbolista y de sus compañeros de equipo. Así es la vida en tiempos de las redes sociales, donde el personaje público se expone a la mordacidad colectiva. Tal puede ser la crueldad de la broma, tanto se regodea a veces el aficionado en el humor hiriente, que a menudo pierde de vista aquello que lo motivó en primera instancia a ver un partido de fútbol: el amor a unos colores. 

Ante la proximidad de la Copa del Mundo de Rusia 2018 y las poco convincentes señales que emite el combinado de Jorge Sampaoli, uno de los patrocinadores de Argentina, la empresa cervecera Quilmes, ha arriesgado con un spot publicitario que se atreve a poner a los aficionados ante el espejo. 

Bajo el cobijo de un paraguas, por la que pueda caer, todo un campeón del mundo con la albiceleste como Óscar Ruggeri, aliado de Diego Armando Maradona en México’86, interpela a un estadio repleto de fanáticos. “¡A veces parece que no quieren venir!”, “¡En sus equipos hacen 30 goles y acá nada!”, vociferan algunos desde su asiento mientras Cabezón (el apodo del viejo defensa) los contempla desde el círculo central. Al final, les implora: “Basta de memes, por favor”. “Son agresivos e injustos”, replica el mundialista a quien le justifica que “son graciosos”. 

Finalmente, Ruggeri invoca un contrato tácito entre aficionado y futbolista que el estadio acabará repitiendo como una oración en misa: “Señores, lo dejo todo. Me voy a ver a Argentina. Me van a demostrar que salen a ganar. Quieren salir campeones. Que lo llevan adentro, como lo llevo yo”.

El anuncio titulado precisamente “Contrato” surge en un momento en el que, pese a los enormes privilegios de los que gozan los deportistas de élite, comienza a prestársele atención también a la presión que deben soportar en esta era de redes sociales. Se difunde en la misma semana en la que el delantero Bojan Krkic revelaba en The Guardian que renunció a jugar un torneo con España porque “tenía ataques de ansiedad pero el mundo del fútbol no estaba interesado”. En la misma temporada en la que jugadores de la NBA como Kevin Love o DeMar DeRozan revelaron abiertamente sus problemas de salud mental

El vídeo termina con la afición celebrando uno de los goles de Messi a Ecuador que sirvieron para llevar a Argentina al Mundial. La Pulga sostiene a la vez las esperanzas de la selección y las críticas de quienes consideran que su versión con el equipo nacional es inferior a la que muestra en el Barcelona. Lionel carga con el peso de tres finales perdidas, entre ellas la de Brasil’14. 

De él también se han hecho memes, claro. Incluso de la propia AFA, la Federación que aún intenta pasar el bochorno de su manual para cortejar mujeres rusas. Quizás por eso el lema que enarbola la cerveza patrocinadora es “Que vuelva a ser como antes”. Lo dice para pedir la comunión de hinchada y equipo. Sucede que antes, en tiempos de Maradona, no existía internet y la crítica solo estaba en las páginas del ya desaparecido El Gráfico. Ahora está en los dedos de cualquiera con un teléfono móvil a mano. 

Difícilmente puede volver a ser como antes, pero por intentarlo que no quede. Argentina prueba a hacerlo cerveza en mano.

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