Cuando Roberto Mancini fue anunciado como nuevo seleccionador de Italia hace unos días, el titular no fue tanto su perfil como entrenador, ni la responsabilidad grande que asume el exfutbolista de la Sampdoria en devolver a la azzurra al primer plano del fútbol internacional tras quedarse fuera del Mundial de Rusia 2018. No, los titulares fueron para las respuestas que dio a la pregunta de si devolvería a Mario Balotelli a las listas de la selección italiana. Dicho y hecho: la primera convocatoria de Mancini al frente de Italia incluye al ahora delantero del Niza. La resurrección de la azzurra comienza con la de uno de sus jugadores más discutidos para enfrentar tres amistosos ante Arabia Saudí, Francia y Holanda.

Balotelli es un jugador al que querríamos tener al nivel que tuvo en la Eurocopa de 2012. Definitivamente, es un futbolista al que tenemos que mirar”, avanzaba Mancini sus intenciones en su presentación como nuevo timonel de Italia, una selección justa de talento y huérfana de delanteros de referencia, por más que Insigne e Immobile puedan hacer goles. Pocos entrenadores conocen mejor a Balotelli que Roberto Mancini, quien intentó ejercer de figura paterna en la etapa del delantero en el Manchester City, con escaso éxito. “Tiene la edad de mi hijo, debutó en la Serie A jovencísimo. Es un chico extraordinario, talentoso, joven y, como todos los jóvenes, a veces hace cosas estúpidas. Pero los jóvenes no serían jóvenes si no hicieran estupideces. Como jugador es fantástico”, le definió en una ocasión. Pero es difícil olvidar escenas conjuntas como la que protagonizaron en una pretemporada en Estados Unidos, cuando en pleno partido Balotelli intentó marcar una clara ocasión de gol haciendo una filigrana innecesaria, fallando estrepitosamente y provocando que Mancini le sacase del campo de forma fulminante.

Aquello fue el punto de inflexión para Balotelli, que no duraría mucho más en el City, ni en ningún otro sitio, realmente. Hasta que encontró abrigo en el Niza, en una liga donde la rapidez y el físico se mezclan con la habilidad técnica y, sobre todo, la presión es mucha menos, a no ser que te enroles en Marsella o París. A los 27 años, Balotelli registra los mejores números de su carrera, 43 goles en 65 partidos con el club galo. Todos dicen que ha madurado, aunque sus 23 tarjetas amarillas y 3 expulsiones en ese período puedan enarcar alguna ceja. 

“Me encantaría ver a Mario de vuelta porque ha tenido la oportunidad de que ha madurado al 100%. Lo que ha hecho en sus últimas dos temporadas merece una llamada de la Nazionale. Tiene mucho talento y nunca había tenido esta regularidad. Esperemos que haya madurado”, bendijo Gianluigi Buffon a Balotelli hace poco. La apuesta de Italia es que Mario haya crecido como persona y profesional para liderar con sus goles el camino de vuelta a la élite.

Porque de las otras cinco novedades que Mancini ha incluido en la lista (donde faltan nombres como Verratti y De Rossi, y también Chielini por lesión) serán secundarios. Emerson Palmieri (Chelsea), Marria Caldara (Atalanta), Domenico Berardi (Sassuolo), Rolando Mandragora (Crotone) y Daniele Baselli (Torino) estaban ya en la lista de espera para tomar la alternativa. Nadie con el tirón de Balotelli, cuatro años después de su última aparición con la azzurra.

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