La selección argentina se parece a la fórmula de la pirámide invertida que enseñan en las escuelas de periodismo: la mayor y más importante información se coloca al principio del texto, rebajando la relevancia conforme se avanza por los párrafos. Del mismo modo, la Albiceleste concentra una enorme cantidad de talento en la vanguardia y el nivel de sus futbolistas va decreciendo conforme se pasa a las líneas más retrasadas. Por eso mismo cabría pensar que el gran drama en la convocatoria para el Mundial de Rusia 2018 hecha por el entrenador Jorge Sampaoli estaría en la delantera y no en la portería. Y sin embargo, ahora mismo todo el mundo habla de la baja de Sergio Romero y no de la ausencia de Mauro Icardi

La lista de 23 jugadores tenía en el Chiquito Romero, suplente de David De Gea en el Manchester United y titular de Argentina en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, a uno de sus fijos y en el cotizado goleador del Inter de Milán a un probable descarte finalmente confirmado. Sin embargo, el portero sufrió “un cuadro de bloqueo articular en su rodilla derecha evaluándose resolver quirúrgicamente”, informó la Asociación del Fútbol Argentino desde la concentración del combinado. El arquero fue dado de baja de la lista y sustituido por Nahuel Guzmán, guardarredes del Tigres mexicano. Pero la esposa de Romero asegura que se han precipitado.

Eliana Guercio aseguró en sus redes sociales y también al Canal Trece que el meta del United “no tiene nada roto” y que su lesión consiste en “un pedacito de cartílago que se le desprendió”. Es más, la mujer del Chiquito sostiene que “los médicos le dijeron que llegaba bien al Mundial” porque el tiempo de recuperación sería de dos o tres semanas. Ella, que lo conoce mejor que nadie, está convencida de que “por cómo es mi marido, y con la fuerza que le pone, en el primer partido podía estar” y afirma que su descarte para relevarlo por Guzmán atiende a que a su marido “hay mucha gente que lo quería tener afuera”.

Las palabras de Eliana señalan hacia una supuesta campaña mediática que, con una plaza garantizada en la portería para el meta del Chelsea Willy Caballero, ya habría logrado presionar a Sampaoli para llamar a Franco Armani, portero  de River Plate, y ahora a Nahuel Guzmán. Sucede además que el padre del cancerbero de Tigres, Jorge Guzmán, había publicado en las redes sociales una caricatura del seleccionador mostrando sus brazos tatuados con los logotipos de los canales de televisión que influirían en sus decisiones. Era su manera de decir que su vástago había sido víctima del carácter influenciable del míster. “¿Qué hizo mi papá ahora? Ya es grande, somos todas personas grandes y no sé ni qué pensó”, respondió el portero apodado Patón

Pero ahora que se corrió la lista y sí hay hueco para Guzmán, es el entorno de Romero el que critica el sometimiento del entrenador a las críticas para darle urgentemente la baja al futbolista sin esperar a esa capacidad de sanación que le atribuye su mujer. Así está el lío organizado ahora alrededor de la selección Argentina, a la que tras la polémica de los manuales machistas para ligar en Rusia y la ácida crítica de sus aficionados a los jugadores, lo peor que le podía pasar era un enredo semejante a este en la posición de delantero. Al menos Icardi de momento se toma su situación con filosofía. 

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