Dice el tópico que los argentinos son muy exagerados, y dentro de esa acusación, los de Rosario son el colmo de la argentinidad. Leo Messi es de Rosario, pero tanto tiempo fuera de casa y, quizás, mucha más sabiduría futbolística que la media le han dado otra perspectiva de las cosas. Y sus palabras sobre el papel de favorito (o más bien, de no favorito) de la albiceleste de cara al Mundial de Rusia 2018 suponen toda una dosis de realismo para la afición de Argentina. Porque siempre es mejor que te lo diga alguien desde dentro y no desde fuera.

“Es un reto muy grande para mi, para todos los muchachos y para el país en general. Es una linda responsabilidad. Pero debemos ir con tranquilidad, porque no tenemos que mandar el mensaje de que vamos a ser los campeones del mundo ya que no es así, no somos los mejores. Los candidatos son Brasil, Alemania y España“, espetó Leo Messi con su hablar pausado y tímido, en una de esas entrevistas que da cada vez que vuelve a su país. La Pulga se siente en deuda con Argentina, no ya a nivel de títulos de selección, sino como ídolo, y por eso trata de acercarse siempre que puede a la gente, cosa que en España se limita a los actos publicitarios. Pero eso no le impide ponerse la venda. Messi ve la lista de Sampaoli y sigue echando las cuentas del talento, y le salen justitas.

“La gente tiene que ser realista.  Me dio mucho miedo cuando Ecuador nos hizo el primer gol en el último partido de las eliminatorias, así que no me quiero imaginar lo que puede pasar si salimos campeones del mundo”, abundó el 10 de Argentina, al que le achacan la falta de títulos con la albiceleste para auparse al altar popular de Maradona de una vez por todas. A cada vez más aficionados les convencen las finales alcanzadas con Argentina al comando de Messi, porque ven que la colección de jugadores y de entrenadores que le han ido acompañando ocupan un lugar muy secundario en la historia de la albiceleste. Pero aún así… “Cambiaría algún título del Barça por uno con la selección, porque es el que no tengo. Quiero volver a ganar todo con el club, pero quiero uno con la selección, sé que va a ser especial. Ganar con Argentina sería diferente a todo”, reconoció Messi.

La entrevista con Canal 13 volvió a incidir en la figura mesiánica de Leo como heredero del 10 (y de todo lo que eso supone) de Maradona. La presión primero por demostrar su sentimiento de pertenencia al país siendo niño y después por devolver a Argentina a la cima mundial es similar a la que acabó soportando el Pelusa y que le empujó a sus adicciones. Justo al mismo tiempo que Messi pide mesura, el ex preparador físico del Diego declaró en un documental que esa presión forzó el uso de drogas en el exfutbolista, y llegó a decir de forma irónica que menos mal que se drogó, porque si no no hubiera aguantado. Otra lección para Messi.

No Hay Más Artículos