Hay pocas cosas que no cambian en un fútbol que evoluciona a marchas forzadas, y una de ellas es Leo Messi echándose a Argentina a los hombros. Lo hizo en el Mundial de Brasil, llevando a su país a la final, y no parece que su intención haya cambiado para la Copa del Mundo que este verano se celebra en Rusia, persiguiendo esa única muesca que para algunos todavía le falta a la hora de compararlo con Maradona. En el primer amistoso camino del torneo, el jugador del Barça quiso dejar claro que ya está metido de lleno en la competición, que no piensa ir de paseo, firmando un hat-trick en el triunfo de Argentina contra Haiti.

Ya son muy pocos los que siguen cuestionando al 10 en su país. Y los que lo hacen suelen estar más motivados por la necesidad de que alguien les preste atención, que por propia convicción. Porque Messi es principio y final del equipo nacional. Se vio a la hora de clasificarse para el Mundial, y se ve en encuentros ante selecciones tan débiles como la caribeña.

La albiceleste dominó el encuentro desde el primer minuto, pero la portería se les hace pequeña cuando se trata de encarar el portero. Ni Di María, ni Higuain, que a pesar de las críticas parte con ventaja en el puesto de delantero titular, pudieron abrir el marcador. Tuvo que aparecer Messi, tras un penalti cometido a Lo Celso, para poner a su equipo por delante.

El jugador del PSG dejó minutos para la esperanza. Formó con Mascherano y Lanzini en el centro del campo y, por lo menos, llevó el timón con acierto para descargar al crack culé de responsabilidad en la creación. El choque quedó decidido poco después del descanso, cuando Messi volvió a acertar en dos ocasiones, la primera al recoger un rechace y la segunda tras un pase de Pavón.

El joven extremo de Boca Juniors fue una de las buenas noticias saliendo desde el banquillo. Él y Agüero le dieron otro aire al ataque en lugar de Di María e Higuain. Pavón asistió a Leo en ese tercer tanto tras una gran jugada, mientras que el Kun recibió el pase de Messi (sí, además de marcar tres, regaló el cuarto) para seguir engordando su currículum en amistosos, algo que de momento no le alcanza para salir de inicio. Tras el partido, Messi repitió su argumento: “No somos favoritos”. Pero nadie tiene esa arma en su equipo y, si llega engrasada, todo es posible.

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