La corrupción sacude al fútbol croata. Apenas una semana antes del comienzo del Mundial de Rusia, una de las selecciones europeas más talentosas y rival de Argentina en la fase de grupos ha visto su concentración previa al torneo salpicada por el escándalo judicial protagonizado por un poderoso ex dirigente y que, de rebote, implica a varias de las principales figuras del combinado balcánico. El papel principal del asunto ha recaído en el que fuera máximo mandatario del Dinamo de Zagreb, Zdravko Mamic, mientras que los roles de estrellas invitadas son para Luka Modric, Mateo Kovacic o Dejan Lovren

Mamic y otros antiguos directivos de la entidad capitalina han sido condenados a varios años de cárcel por las malversaciones millonarias relacionadas con los traspasos de los citados jugadores cuando estos defendían los colores del Dinamo. Según la sentencia emitida este miércoles, el ex patrón del fútbol croata y sus cómplices se embolsaron más de 15 millones de euros después de traspasar a Modric al Tottenham, a Kovacic al Inter de Milán y a Lovren al Olympique de Lyon

Ni Mamic ni su hermano Zoran, entrenador y otro de los implicados, estaban  presentes durante la lectura del veredicto. De hecho, el principal encausado se había desplazado estos días al santuario bosnio de Medjugorje, “para encontrar La Paz”. Sin intención alguna de volver a su país, entró el cólera tras conocer su sentencia: ¡Condenar así a un hombre inocente! Esos monstruos no podrán dormir tranquilos ya”. Es la caída definitiva de uno de los hombres más influyentes del deporte croata en las últimas décadas, a quien la opinión pública sigue considerando el verdadero mandamás en la sombra (con Davor Suker, actual presidente, como simple marioneta)

Una historia turbia que, además, involucra de pleno a los citados futbolistas. Por ejemplo, a Luka Modric, acusado de haber cometido perjurio en sus intervenciones sobre el caso. De acuerdo con la Fiscalía croata, el centrocampista del Real Madrid habría modificado sus declaraciones con la intención de encubrir a Mamic. La misma amenaza se cierne sobre Lovren, central del Liverpool. La otra cara de la moneda la representa su compañero en la selección Andrej Kramaric, delantero del Hoffenheim; aún a riesgo de haber podido dinamitar su carrera, escapó de las garras de Mamic y gracias a ello es uno de los jugadores más admirados y respetados por la afición de su país. 

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