No hacía falta ser un genio para saber la que se armaría cuando el Real Madrid, campeón de las tres últimas Champions League y el club más mediático del mundo, anunciase que fichaba a Lopetegui, entrenador de España, una de las favoritas al Mundial 2018, a dos días de comenzar el torneo. Cualquiera que se haga el sorprendido por toda la polvareda levantada o es un ingenuo, o está actuando. Pero las repercusiones de esa decisión fueron a más y, quizá todavía con el calentón, Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol, ha decidido destituirlo.

En una rueda de prensa que comenzó con hora y media de retraso, Rubiales apareció para comunicar la decisión a todos, motivada, según él, por las formas: “No me siento traicionado. Mientras ha trabajado ha realizado trabajo impecable, otra cosa es como se han hecho las cosas. No él, sino la gente, manteniendo al margen a la Federación siendo un trabajador, enterándose cinco minutos antes de un comunicado“.

No gustó el modo de actuar, tanto del Madrid como del propio Lopetegui, y la consecuencia es que España, una de las favoritas al Mundial 2018, se quede sin entrenador a falta de 48 horas para estrenarse. Porque para aumentar el cráter causado por este bombazo, Rubiales decidió cargarse al actual técnico sin tener de momento uno de repuesto.

Esa es ahora la misión en la que está centrado, en encontrar un líder para dirigir la nave española durante el próximo mes. Han sido varios los nombres que se han barajado, algunos internos como Fernando Hierro o Celades, entrenador de la sub-21. Aunque otros señalan a algún entrenador externo como Quique Setién, el preparador del Betis.

Lopetegui es ya historia de la selección de España tras una etapa breve pero que tenía trazas de ser positiva. Ni siquiera el intento de lo jugadores del Real Madrid (especialmente Sergio Ramos) por intentar que siguiera convencieron a los responsables de la federación, dolidos con el entrenador vasco.

Lo que ya es inevitable es el ridículo internacional de una de las selecciones más importantes de la última década. Y, lo que es más importante, la sensación de que cualquier cosa que no sea hacer un buen papel en el torneo se le achacará a todo este sainete, haya influido o no.

No Hay Más Artículos