Cada Mundial de fútbol se repite la misma historia. El morbo de saber si los jugadores de las selecciones, lo más parecido a un ejército para el país correspondiente, si las cosas van bien un mes lejos de sus familias en misión en el extranjero, pueden tener acceso a relaciones sexuales. Más allá de la inmadurez de los chistes caca-culo-pedo-pis, la curiosidad sobre si los futbolistas pueden o no tener sexo durante el Mundial intenta dar respuesta a ciertos aspectos de la liberación de estrés y normalidad del descanso del deportista. Y cada selección tiene su propio manual de actuación al respecto, al menos aquellas que hablan con cierta naturalidad del tema.

Phil Jackson no ha tenido que acudir a ningún Mundial de fútbol, pero sí vivió más de una década al primerísimo nivel con los Chicago Bulls y Los Ángeles Lakers en la NBA. En uno de sus libros, el gurú se refirió al tema del sexo y reconoció el problema para sus jugadores cuando afrontan épocas de la temporada regular en la que viajan para jugar seis, siete, ocho partidos lejos de sus casas. Se alteran los hábitos de descanso (hoteles distintos todos los días) pero también los sexuales. De todo esto les hablaba Phil Jackson a sus jugadores ya en los útimos años 90 y primeros 2000. Casi 20 años después, seguimos dándole vueltas al tema, seguramente por puro morbo. Y en este Mundial de fútbol no iba a ser diferente.

No hay muchos datos de los participantes en Rusia 2018. Quizás el más claro al respecto del tema del sexo en las concentraciones de las selecciones es Joachim Löw, el responsable de Alemania. El entrenador prohíbe el sexo en el tiempo que dure la estancia de la Mannschaft, aunque sí les concede un vaso de vino o unas cerveza en las comidas. Quizás por eso se pudieron ver las escenas muy felices de los jugadores alemanes con sus esposas en el campo tras conquistar el título en Brasil 2014. Otra selección que ha dicho abiertamente que no está permitido el sexo durante el Mundial de fútbol es una de las participantes más modestas, Panamá. Los jugadores del país centroamericano ya llegaron avisados al Mundial de fútbol:  “Somos conscientes de que para rendir hay que hacer sacrificios y este (el sexo) es uno de ellos“, dijo antes de arrancar el torneo Harold Cummings.

En Brasil, por ejemplo, hay un doble criterio un poco extraño. El médico de la selección canarinha, Rodrigo Lasmar, está 100% a favor de permitir que el deportista disfrute del sexo como en su rutina habitual. “El sexo es algo natural. Son jugadores jóvenes, con salud perfecta. Nada más natural que ellos aprovechen su momento de relax, que tengan un día libre en el punto de vista físico, la cuestión mental, la presión que existe dentro de la preparación para el Mundial. Para nosotros no será ningún problema”, dijo Lasmar. Pero los jugadores tienen vetada las visitas en el hotel de concentración, por lo que las relaciones con sus parejas quedan restringidas para el día de los familiares, en cuyo caso la concentración de Brasil corre riesgo de convertirse en una gigantesca sala de vis a vis. 

Las relaciones sexuales en el Mundial de fútbol están vetadas para los jugadores de Arabia Saudí, que ni siquiera podrán ver a sus mujeres en las gradas junto a otros familiares masculinos. En la selección de Nigeria, tan sólo los futbolistas casados tienen permiso para llevar a su mujer a la concentración. Y en Portugal, la defensa del sexo durante la disputa del Mundial ha tenido en la mujer del portero titular Rui Patrício su mejor portavoz. “La abstinencia sexual no es nada positiva”, zanjó Vera Ribeiro, sexóloga y psicóloga de profesión. Dentro de cuatro años, en Catar, el debate del sexo en el Mundial de fútbol puede adquirir una nueva dimensión.

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