La acción mundialista arranca por fin en Rusia. Y lo hace con el clásico partido inaugural en teoría desequilibrado. El cuadro local, sin ser un combinado para tirar cohetes, cuenta con bastante más potencial en casi todas las líneas que su primer rival, la humilde (sobre el césped) Arabia Saudí. Sin embargo, la historia nos dice que estos encuentros del día 1 del Mundial de fútbol suelen guardar bastantes sorpresas, por lo que nadie debería descartar el fiasco de la anfitriona contra la selección asiática. 

Por ejemplo, el estreno de Brasil ante Croacia en 2014 no fue ningún paseo. Los balcánicos hicieron gala de su gran talento en el medio del campo para poner contra las cuerdas a la Canarinha, especialmente al comienzo del choque, pero más adelante aparecería Neymar para decidir. El 3-1 a favor de los locales evidenciaría sus problemas posteriores con la ausencia del hoy crack del PSG. 

Cuatro años antes, el estreno en el Mundial de fútbol Sudáfrica 2010 repartió puntos entre los africanos y México, sobre el papel superiores. Los Bafana Bafana se adelantaron con un antológico gol de Tshabalala y el Tri igualó después gracias al Kaiser de Michoacán, Rafa Márquez. En Alemania 2006, los germanos habían superado a una competitiva Costa Rica por 4-2. 

Antes el partido inaugural lo disputaba la vigente campeona y no el anfitrión, un rol que a Francia se le atragantó en 2002. La sorprendente Senegal derrotaría a la poderosa selección gala en el primer duelo del Mundial de fútbol de Corea y Japón por 1-0, en una de las grandes sorpresas de la historia y que serviría de trampolín para algunos de sus jugadores, como Bouba Diop o Diouf. Y en los dos campeonatos anteriores, resultados tremendamente ajustados: Brasil derrotó a Escocia por 2-1 en Francia 98 y Alemania hizo lo propio ante Bolivia por 1-0 Estados Unidos 94

Al margen de ese fiasco de Les Bleus, si hay una selección a la que se le da fatal abrir el fuego es a Argentina. Liderados por un tal Diego Armando Maradona, la Albiceleste cayó en Italia 90 frente a Camerún gracias a un solitario tanto de Omam-Biyik. Idéntico resultado habían padecido en España 82, en el Camp Nou, pero en aquella ocasión a favor de Bélgica. Por el medio, en México 86, Italia se había esnafrado contra Bulgaria (1-1). 

Menos goles aún hubo en la década de los 70. Alemania y Polonia empataron a cero en Argentina 78, cuatro años después de que los germanos hubiesen batido a Chile por 1-0 en casa. En México 70 hubo más tarjetas que alternativas en el marcador, un soso 0-0 entre los locales y la URSS, donde se vio la primera amarilla en la historia del  Mundial de fútbol: al ruso Evgeni Lovchev.

En Inglaterra 66, un campeonato del mundo se estrenaba por primera vez con un solo partido, ya que hasta entonces se disputaban varios. El experimento no arrancó bien porque los Three Lions y Uruguay se anularon por completo (0-0). Cuatro años antes, en Chile 62, destacó el 2-0 de la Brasil de Pelé sobre México, mientras que en Suecia 58, Francia se dio un festín a costa de Paraguay (7-3). El duelo entre la Canarinha y el Tri fue un clásico en aquella época, siempre con goleada a favor de los primeros: 5-0 en Suiza 54 y 4-0 en Brasil 50. 

Finalmente, en la década de los 30, los tres primeros Mundiales de fútbol contaron con sus particularidades. En Francia 38, Alemania y Suiza empataron 1-1 para ir después a un desempate (4-2 para los teutones); en Italia 34 todos los participantes disputaron la primera jornada, ya que se trataba de un torneo de eliminación directa; y en Uruguay 30, obviamente, se cantó el primer gol de la historia mundialista, obra del francés Lucien Laurent

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