En el argot rioplatense, mufa es aquella persona que trae la mala suerte, un gafe. Y, entre las muchas supercherías que el paso de los siglos no ha desterrado en algunas culturas, está el mito de que los pelirrojos son portadores de la mala fortuna. Uno de los más peculiares futbolistas argentinos de los años 90, Carlos MacAllister, no hizo mucho por desterrar esa idea absurda. El defensor de cabello rojizo -sin duda una herencia de sus antepasados con un apellido que huele a escocés- iba a jugar el Mundial de Estados Unidos 1994 con Argentina. Se difundió hasta un cromo con su efigie para el álbum oficial del torneo. Pero un mal partido con Boca Juniors ante River Plate lo condenó y se quedó fuera de la lista del seleccionador Alfio Basile. Han pasado 24 años y la albiceleste esta vez sí va a desafiar al destino con un colorado en el equipo: Cristian Ansaldi

El lateral izquierdo del Torino entró en la lista de Jorge Sampaoli como una cautela por las molestias de Mercado y, aunque parte como suplente, su presencia en el Mundial de fútbol ha generado un pequeño culto. Los colorados argentinos están difundiendo en las redes sociales una campaña de apoyo a Ansaldi con el lema #ColoChallenge. Su propósito es “unirnos todos os pelirrojos en una causa común”, explicó a La Nación el periodista Lucas Melillo, promotor de la iniciativa. 

En los últimos días proliferan los vídeos de aficionados de cabellera roja que saludan a Ansaldi y hacen causa común con el 1% de la población que, según Melillo, comparte esa característica. De paso, pueden ayudar a desterrar los prejuicios absurdos contra ellos y que el propio futbolista padeció. Su descubridor en Newell’s Old Boys y comentarista televisivo, Ricardo Caruso, reveló que en un entreno “me llamó la atención que había un pibe al costado de la cancha. Le pregunté por qué no lo ponían y me respondió que porque era colorado“. 

Cualquier campaña de ánimo, aunque sea por el color de su cabello, le viene muy bien estos días a Cristian Ansaldi. El futbolista protagonizó una de las múltiples y absurdas polémicas que rodean a una de las selecciones favoritas de la Copa del Mundo cuando en un día libre de la concentración del equipo se fue a ver a su pareja y a sus hijos a Madrid. Allí se tomó unas fotos en el jacuzzi con su esposa y las subió a las redes sociales, recibiendo un aluvión de críticas por ello. Una voz autorizada del vestuario, Javier Mascherano, tuvo que mediar públicamente para poner cordura: “Fue a ver a la mujer. Hacía 20 días que no la veía. ¡Fue a ver a la familia, fue a ver a los hijos!”. 

Ahora a Ansaldi le preocupa que a Argentina le vaya bien en Rusia, para no tener que aguantar también acusaciones de gafe. A su predecesor entre los colorados, Carlos MacAllister, no parece que desde aquella decepción mundialista le haya ido mal. Es secretario de Deportes de la Nación y sus tres hijos juegan como profesionales en Argentinos Juniors

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