Hace dos años Islandia se daba a conocer entre la Europa futbolística tras una épica resistencia ante Portugal. Era el primer encuentro de una Eurocopa de Francia en la que, sin ninguna duda, el combinado vikingo acaba siendo la gran revelación y se ganó el cariño de todo un continente. Hoy, los jugadores islandeses han dado el primer paso para extender esa condición también al Mundial de Rusia 2018, estrenándose con un empate ante la Argentina de Leo Messi (1-1).

El conjunto de Sampaoli llegaba con muchas dudas y la única certeza del crack del Barcelona. Pero no fue su día. Perdido entre los numerosos rivales que siempre lo vigilaban de cerca, apenas pudo tener impacto en el juego. Y, por si fuera poco, falló el penalti que pudiera haberle dado el triunfo a Argentina. Justo el mismo lanzamiento que hace dos años también había fallado Cristiano Ronaldo, su némesis, ante la misma selección. 

Mascherano y Biglia contenían, a medias, pero no hacían llegar el balón a tres cuartos. Un ataque demasiado pautado el sudamericano, que sólo conseguía avanzar por el conservadurismo islandés. Así llegó el gol de Agüero. El Kun pudo controlar dentro del área lo que había sido un lanzamiento lejano de Rojo. Se revolvió en una gran maniobra y fusiló la meta rival con la zurda.

El candado parecía haber caído, pero la alegría le duró muy poco a la albiceleste. Porque todo lo prometedor que muestran arriba los argentinos lo pierden en defensa. Y también bajo palos. Unos minutos después Islandia se plantó en el área argentina para tirar hasta tres centros laterales. La zaga no repelió con contundencia ninguno y el último le llegó a Finnbogason tras tocarlo Caballero de forma insuficiente. Empate y a volver a remar.

No volvió a acercarse más la selección vikinga, tampoco lo necesitó porque defendió sin apenas errores todos los envites de Argentina. Sampaoli lo intentó con Banega, con Pavón, con Higuaín… pero sin apenas argumentos. Mejoraron en los últimos minutos, pero todo quedaba fiado a la inspiración de Messi. Y hoy no era su día. La presión sobre el 10 es asfixiante y partidos como el de Islandia no ayudan. Ahora Argentina ya no tiene margen de error si no quiere ser noticia de verdad en el Mundial de fútbol.

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