Lo único que no pudo hacer Senegal fue escapar a la maldición de las selecciones africanas en este Mundial de Rusia. Es decir, encajar un gol a pelota parada. Por lo demás, el equipo Aliou Cissé (único entrenador negro del torneo) fue mejor que Polonia, más que el 2-1 que reflejó el marcador en otra de las sorpresas del grupo H, ahora en la inversión de la lógica de los pronósticos liderado por los outsiders Senegal y Japón (vencedor de Colombia unas horas antes). El primer triunfo africano en la presente Copa del Mundo vino de la mano de la selección más firme en lo colectivo de las que proceden del continente negro.

Ni siquiera necesitó Senegal de una actuación descollante de Sadio Mané, su individualidad descollante en un grupo de duros y aguerridos trabajadores. El del Liverpool participó poco y, a diferencia de otros camisas número 10 del Mundial, decidió que cada jugada suya no iba a ser la última. Y por eso buscó asociarse, encontrar rendijas entre el lento repliegue polaco y su defensa aculada, mover a los pesados centrales, abrir el juego por las bandas. Esa pausita le sirvió a Mané para encontrar solo en la frontal a Gueye, cuyo disparo fue desviado a gol por el brasileño Thiago Cionek. El 1-0 premió el orden de Senegal, con Koulibaly y Sané haciéndole la vida imposible a Lewandowski y a Milik, y con las ayudas en banda imponiendo su abrumador físico a los Blazsczykowski y Grosicky impotentes para generar centros para los puntas.

No fue un partido de ocasiones pero Senegal no las necesitó. Aprovechó un garrafal error de Krychowiak (una sombra del centrocampista que triunfó en Sevilla) para que Niang hiciese el 2-0. El delantero del Torino acababa de entrar en el campo tras ser atendido en la banda, y nadie lo detectó en una cesión al portero polaco muy temeraria. Senegal no se vino abajo ante la presión de Polonia, algo revivida tras la entrada en campo de Kownacki, pero el 2-1 de Krychowiak (aprovechando ese error de todos los africanos en la defensa de las jugadas de estrategia) fue apenas una nota de emoción sin mayor trascendencia.

Senegal no necesitó al mejor Sané y mostró que Ismalia Sarr es un portento en la banda derecha, candidato a mejor jugador joven de esta Copa del Mundo. A Polonia le espera ahora un trascendental duelo con Colombia en la siguiente jornada del Grupo H del Mundial de Rusia. Lewandowski y compañía necesitan todo tipo de consuelo para levantar la cabeza.

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