Rafa Márquez ya tiene lo que quería, un hueco en la historia de la Copa del Mundo: su participación en la celebrada victoria de México ante la vigente campeona, Alemania, supuso su quinta aparición en la fase final de un Mundial de Fútbol, igualando así la marca de otro azteca, Antonio Carbajal, y del germano Lothar Matthaeus. Pero a cambio, está padeciendo una situación excepcional: los patrocinadores de un evento en el que el márketing es omnipresente huyen de él, provocando situaciones absurdas en su día a día en Rusia.

Aquí es cuando hay que recordar que el futbolista de 39 años ha sido marcado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como uno de los múltiples testaferros relacionados con el narcotraficante Raúl Flores. Dicho de otro modo, las autoridades sospechan que Rafa Márquez pudo colaborar en el blanqueo de capitales de organizaciones criminales. Esta situación, según The New York Times, “prohíbe a los ciudadanos, empresas y bancos estadounidenses tener cualquier tipo de relación con él“. 

En la práctica, esto causa que aquellas multinacionales con vínculos norteamericanos que asocian su imagen al Mundial de Rusia 2018 hagan todo lo posible para que el jugador del Atlas no luzca junto a sus logotipos. La selección de México se cuida de que el káiser de Michoacán no beba de las mismas botellas rotuladas con publicidad que sus compañeros, y su ropa de entrenamiento destaca porque está limpia de las serigrafías de Coca-Cola o Citibanamex que sí porta el resto del equipo. 

Cuando concluyó la gesta del Tri contra Alemania hubo confusión sobre si sería posible entrevistar al jugador a pie de campo con motivo de su récord mundialista. Hacerlo implicaría retratarlo delante del muro publicitario para las entrevistas donde se anuncian Visa o McDonald’s, entre otras multinacionales estadounidenses. Finalmente, la FIFA aconsejó hacerlo fuera del espacio designado. 

Adidas, la marca que viste a México, y Puma, la que calza a Rafa Márquez, no ponen objeciones a vincularse con él. Eso sí, deben saber una cosa: por muy bien que pueda jugar el defensa en este torneo, por muchos méritos que acumule, no parece probable que se le pueda entregar el premio MVP del partido. El trofeo individual, que ya rechazó el portero de Egipto en la primera jornada por sus creencias musulmanas, tiene el nombre de Budweiser, una cervecera estadounidense. Y para el símbolo de Tri se ha decretado una ley seca publicitaria. 

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