Fernando Hierro debió de tener un deja vu. Mientras veía cómo Irán se atrincheraba con sus 10 jugadores de campo apenas unos metros por delante de su área, el exfutbolista y seleccionador de urgencia de España tenía flashes en su cabeza, como uno de esos soldados con síndrome postraumático en las películas bélicas. En otro Mundial de fútbol, en otra era más oscura para su selección, Francia 98 tuvo su particular versión de este España-Irán. Entonces, con Hierro en el campo, Paraguay aplicó el mismo tratamiento ultradefensivo que los árabes este miércoles en Rusia 2018. Entonces, España se quedó a cero y empató un partido que condenó uno de los fracasos más amargos de su historia moderna. Esta vez, escapó por los pelos, con un gol de rebote de Diego Costa y varias ocasiones al limbo de los esforzados iraníes.

La victoria era casi obligatoria para no meterse en jaleos de cuentas y desempates en la última jornada. Portugal hizo sus deberes con lo justo ante Marruecos, y España necesitaba vencer para reafirmar su buen juego en el debut ante los lusos (3-3, pero debió ganar) y buscar el primer puesto del grupo B en la última jornada. El resultado ante Irán fue el esperado, pero las formas resultaron preocupantes. No por las dificultades para meterle mano a una defensa de seis y otra línea de 4 por delante defendiendo con todas sus fuerzas y una gran capacidad física. Eso podría caer por su propio peso, por una jugada a pelota parada (como estuvo cerca de suceder en una brillante jugada de estrategia en la segunda parte entre Isco, Silva y Sergio Ramos), o por (efectivamente) un rebote. 

El verdadero problema para España fue su endeblez defensiva en cada acción en que Irán cruzó su campo para buscar el contrario. Sólo en la segunda parte, Ansarifard remató al lateral de la red una pelota muerta en el área de España, luego Ezatolahi acertó en otro centro sin defensa pero el VAR lo anuló con mucho misterio, y sobre la bocina Mehdi falló un cabezazo casi en área pequeña que era el empate para Irán. El equipo de Carlos Queiroz hizo casi todo lo que tenía que hacer dentro de sus posibilidades. Se quedaron a punto de una de las grandes sorpresas de la Copa del Mundo.

Lo evitó el tercer gol de Diego Costa en Rusia 2018. El hispano brasileño, siempre discutido por su rol con la selección española, ni siquiera tuvo que rematar a puerta. Iniesta y Silva hilaron una de las pocas combinaciones que desequilibraron a Irán y el ex del Barcelona (es muy raro escribir esa frase) filtró un pase a Costa, que intentó regatear entre dos defensores iraníes. Uno de ellos acertó a despejar la pelota contra la rodilla del delantero, y provocó un perfecto remate inalcanzable para Beiranvand. El gol fue un gran alivio para España, porque durante muchos minutos planeó la sombra del desastre. 

Incluso minutos después, porque no hubo ni sensación de control tras el gol ni, desde luego, más ocasiones para cerrarlo. España se quejó de las continuas faltas de una Irán que fue a por todas en cada pelota, cortando el ritmo del juego de toque de los chicos de Hierro. Irán le hizo pasar un mal rato a una de las grandes favoritas de Rusia 2018, por más que su último intento de conseguir el empate dejara una de las imágenes más ridículas de la historia de la Copa del Mundo, un frustrado intento de saque de banda catapulta. 

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