No es fácil contemplar un escenario en el que Uruguay y ley del mínimo esfuerzo puedan compartir espacio y tiempo. Pero siempre hay excepciones y el encuentro entre la selección charrúa y Arabia Saudí fue el vivo ejemplo de que los guerreros también pueden tomarse un descanso y salir triunfadores igualmente. Fue suficiente una nueva jugada de estrategia, que siguen siendo decisivas, y un regalo del portero para que Luis Suárez le diese el triunfo y la clasificación para octavos de final del Mundial de Rusia 2018 al combinado sudamericano.

Llegó unos días tarde a su cita con el gol el delantero del Barcelona. Negado y fallón en el estreno contra Egipto, el punta celebró sus 100 partidos con la celeste con un tanto de pillo, de los que le gustan. Pizzi había cambiado el portero tras la goleada saudí ante Rusia y la apuesta no pudo salirle peor. Salto mal medido y balón muerto que aprovecho Suárez de primeras para abrir el marcador y hacer historia al convertirse en el primer jugador uruguayo que marca en tres Copas del Mundo.

Esa acción tuvo lugar en el minuto 23 y bien podía el árbitro haber pitado el final del encuentro. Porque unas veces por el carácter canchero de los charrúas, y casi siempre por la inocencia de Arabia Saudí, no ocurrió absolutamente nada más. El conjunto de Pizzi, como ya hiciera en la inauguración, mostró de nuevo buen trato de balón e incluso monopolizó por momentos la posesión, pero apenas pudo hacerle un rasguño a la zaga uruguaya, de nuevo apoyada en un bastión como Diego Godín.

Fue un partido así de soporífero el que dejó prácticamente definido el Grupo A. Egipto y Arabia Saudí se irán a casa a las primeras de cambio, sin tampoco dejar sensación de que merecieran más. En la última jornada, Rusia y Uruguay pelearán por la primera plaza, en la que en principio parten con ventaja los anfitriones por el golaverage. Y también porque su juego es algo más vistoso que la de la ultracompetitiva pero plana selección charrúa.

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