El mundo no es igual hoy que en 1994. Colombia no es igual hoy que en 1994. Y aun así, cuando Carlos La Roca Sánchez cometió el estúpido penalti que condenó a su selección en su debut en el Mundial de Rusia 2018, algunos no pudimos evitar recordar otra jugada desafortunada de un futbolista cafetero en la Copa del Mundo. A Andrés Escobar, un autogol le costó la vida a su regreso del Mundial de Estados Unidos hace 24 años. Al centrocampista expulsado ya lo han amenazado de muerte en las redes sociales y la policía judical del país ha tomado cartas en el asunto. 

“Les propongo un sueño”, decía el macabro tuit del usuario @HumoAguilaFPC sobre sendas imágenes de Escobar y Sánchez. Una de las respuestas al usuario (que ya borró su perfil de Twitter) resolvía que “Si a Andrés Escobar lo mataron por un gol en contra, a Carlos hay que matar y mear su cadáver”. 

Medios colombianos informaron de que una unidad especial contra el cíbercrimen está investigando los mensajes para intentar rastrear a su autor. La medida ha sido alentada por muchos ciudadanos que emplearon la misma plataforma para alertar a las autoridades sobre lo sucedido: “Clara amenaza a través de medio cibernético. Actúen señores, estas amenazas no son jueguitos y la sociedad debe aprender que esas conductas están tipificadas y merecen el peso de la Ley”; o “A revisar el IP de una @FiscaliaCol @CaiVirtual esto es imperdonable. Con estas cosas no se juega, por ningún motivo”, fueron algunas de las respuestas. 

A Escobar, autor de un autogol frente a Estados Unidos que causó el adiós de la generación de oro colombiana al Mundial de 1994, lo asesinaron de seis balazos por la espalda diez días después de regresar a su país tras el torneo. El Caballero del Fútbol, como llamaban al central de 27 años, lo acribilló el chófer de los Hermanos Gallón, presuntos narcotraficantes que se encontraron al futbolista cerca de Medellín y lo agredieron verbalmente. Cuando Escobar se alejaba del lugar, lo hirieron fatalmente. Juan Santiago Gallón volvió a ser detenido este mismo año después de que un juzgado estadounidense pidiese su extradición por delitos de tráfico de drogas

Todo el mundo quiere pensar que aquel clima de violencia de la Colombia de los años 90 que hoy recuerdan ficciones televisivas como “Narcos” pertenece al pasado, pero las amenazas violentas y anónimas contra un futbolista por un error en el juego evocan un recuerdo terrible. De ahí el escándalo generado por un tuit anónimo. 

Carlos Sánchez tendrá un castigo por su error contra Japón: no podrá jugar el segundo y decisivo partido que enfrentará a su selección contra Polonia el próximo sábado. Ese tipo de represalias, las establecidas por el reglamento, deberían ser las únicas que un deportista tiene que temer. 

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