Preparémonos para una nueva avalancha de insultos dirigidos a la selección argentina. Para Willy Caballero, para Leo Messi, para Jorge Sampaoli, para todos. No dejarán títere con cabeza. Porque Croacia les ha pasado literalmente por encima y les deja al borde del abismo en el Mundial de Rusia 2018. Un gravísimo error del portero del Chelsea inauguró la exhibición balcánica, culminada después por un golazo de Luka Modric y otra diana de Ivan Rakitic con el tiempo cumplido. De la Albiceleste no se salva nadie. 

Después de la pobre apertura del Mundial contra Islandia, Argentina se medía al rival más fuerte de su grupo. Un combinado europeo que acumula fenomenales futbolistas por todas partes y que se anticipaba como un durísimo rival para Messi y compañía. Conscientes de ello, los hombres de Sampaoli presionaban muy arriba, ahogando la salida de balón croata y acercándose con cierto peligro. En una de esas, Enzo Pérez tuvo que abrir el marcador, con toda la portería para él, pero la envió incomprensiblemente fuera…

Croacia respondió de inmediato, con un buen centro desde la derecha que Mario Mandzukic no conectó demasiado bien. Un brutal pase de Modric dejaba en excelente posición a Ante Rebic, pero ahí la zaga argentina taponó de forma sublime. De Messi, sin noticias. Bajando mucho a recibir al centro del campo, aunque demasiado errático y, en ocasiones, cabizbajo. Claro que el verdadero desastre llegaría después del paso por vestuarios. 

Ya en el segundo acto, Gabriel Mercado cedía el balón a Caballero y el veterano guardameta cometía un error impropio a este nivel al intentar devolver el esférico al central del Sevilla. En vez de eso, se la dejó a Rebic, un tipo que se cargó al Bayern de Múnich en la final de la Copa alemana y que demostró un golpeo descomunal. El portero del Chelsea, que sólo disputó trece partidos esta temporada (el suplente Franco Armani es el titular en River Plate) fue silbado desde entonces.

Mientras el partido se calentaba más y más, con varias entradas durísimas, Argentina pudo empatar pero Maximiliano Meza se topó con Danijel Subasic. Sampaoli metía al Pipa Higuaín y a Paulo Dybala y su estrategia fracasaba, por lo que Modric decidió ponerles la puntilla. El centrocampista del Madrid es un futbolista celestial y lo demostró una vez más con un golazo desde fuera del área. La Albiceleste estaba en la lona y varios de sus jugadores, sospechosos habituales, perdían los papeles, como el señor Nicolás Otamendi, que debió ser expulsado. 

De ahí al final, caras largas en la grada argentina, incluyendo al aficionado estelar Diego Armando Maradona, desquiciado un día más. En el campo, Rakitic sentenciaba con una acción que dejaba en evidencia a la zaga sudamericana. Y ahora, además de insultar, a rezar. Porque como mañana Islandia gane a Nigeria, están a un paso de hacer las maletas a las primeras de cambio. 

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