Se puede entender la actitud inicial de Brasil en un Mundial 2018 que está penalizando mucho a las selecciones que quieren proponer en ataque, pero a la canarinha siempre hay que pedirle más de lo que ofreció en la primera parte ante Costa Rica. A punto estuvo de costarle caro el conformismo, ya que a pesar del acelerón del segundo tiempo no aseguró los tres puntos hasta el descuento en un partido que tuvo de todo. Desde paradas espectaculares de Keylor Navas, hasta una decisión histórica del VAR, que por primera vez deshizo una decisión arbitral al negar un penalti que habían señalado sobre Neymar.

La estrella del PSG se pasó desesperado gran parte del encuentro. Al borde de la expulsión. Su pico de excitación llegó cuando pensó que se había salido con la suya tras desmayarse en el área y hacer picar a Kuipers. Pero por suerte la modernidad al fútbol no está llegando sólo por la vía de la tontería y el negocio, también de la tecnología. Los encargados del vídeo-arbitraje le dieron un toque al colegiado, que tardó 30 segundos en darse cuenta de su error viendo la repetición en un monitor y rectificar. Así de fácil. Así de justo.

Ya era muy superior entonces Brasil, que con un sólo retoque después del descanso consiguió encerrar a los ticos en su área. Douglas Costa encendió la luz donde Willian ni siquiera había encontrado el interruptor y todo lo espeso del juego sudamericano empezó a fluir. Ya había desborde, ya había amenaza de desequilibrio. En cinco minutos tuvo más ocasiones que en toda la primera parte, un regalo a su rival de Tite, más conservador de lo habitual. Gabriel Jesús se encontró con el larguero y Coutinho con un zaguero sobre la línea para evitar el gol.

Menos ofreció todavía Costa Rica, eso sí. La revelación del Mundial 2014 se marchará a casa sin dejar rastro de lo ofrecido en aquella edición. Una generación envejecida, con poca chispa y sin más intención que dejar pasar los minutos. Tuvo alguna ocasión a la contra (sobre todo, un remate de Celso Borges que rozó el palo), un bagaje muy pobre si tenemos en cuenta que ellos también se jugaban el pase a la siguiente ronda.

A punto estuvo de salirle bien, en parte por la salvaje actuación de un inmenso Keylor Navas, pero entonces apareció Coutinho. El jugador del Barcelona está canalizando el juego mientras Neymar trata de coger el ritmo, y además añadiendo tantos desde segunda línea. Consiguió batir al meta del Real Madrid tras una dejada de Firmino y ya en el último minuto, a la contra, fue Neymar el que tuvo su tanto a pase de Douglas Costa. Luego vendría su celebración, excesiva, un regate innecesario y unas lágrimas que demostraron lo mucho que tiene por detrás la selección brasileña.

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