El grupo E del Mundial de Rusia 2018 registró la primera remontada del torneo, un brillante 1-2 de Suiza sobre Serbia y un partido que puede arrancar una improbable rivalidad entre ambos países. Porque los dos goles que dieron la vuelta al marcador en favor del equipo centroeuropeo fueron obra de Granit Xhaka y de Xherdan Shaqiri, dos futbolistas de origen albano kosovar, extramotivados al enfrentarse a los serbios en una de las ramificaciones del brutal conflicto de los Balcanes. Xhaka y Shaqiri celebraron con furia sus dos golazos, y haciendo el gesto con las manos simulando las alas del águila bicéfala negra sobre el fondo rojo de la bandera de Kosovo.

Los goles complican a Serbia, que se había adelantado en el marcador con un gol de su delantero tanque Mitrovic, a los pocos minutos de partido, aprovechando la blandura del central suizo Fabian Schär que tan bien conocemos los aficionados del Deportivo de La Coruña. Serbia fue mejor en la primera parte pero Suiza reaccionó en la segunda con más velocidad y llegada sobre el área rival, incluyendo el acierto de sus dos mejores futbolistas, que además jugaban con el fuelle extra de la motivación familiar. Ambos hijos de exiliados kosovares por la guerra que siguió a la destrucción de Yugoslavia, Shaqiri y Xhaka lucen siempre menciones a sus raíces, en sus botas, en sus gestos celebrando los goles o incluso en el caso de otro balcánico del equipo, Behrami, en sus tatuajes.

“Si tan patriotas son, ¿por qué no juegan con su selección en vez de con Suiza?”, se preguntó en la previa Mitrovic. Kosovo se declaró independiente en el año 2008, pero muchos países europeos (Serbia el primero) no reconocen a la antigua provincia albanesa. Cuando Xhaka cazó un impresionante disparo desde la frontal del área serbia y clavó la pelota a la izquierda de Stojkovic, hizo el gesto de las dos alas. El centrocampista del Arsenal tiene un hermano que sí juega para la selección de sus raíces familiares. Cuando ya en el minuto 90 Shaqiri sorprendió a todos imponiedo su velocidad para batir al meta serbio en el mano a mano, el jugador del Stoke se quitó la camiseta, lució su torso de haltera y dibujó las alas del águila sobre su pecho musculado. 

El mensaje estaba claro: era algo más que un partido para las dos estrellas de Suiza, kosovares de apellido y por lo que se ve de corazón. El resultado permite a la selección helvética jugarse la primera plaza del grupo ante Costa Rica, ya eliminada, y aboca a Serbia a un partido complicadísimo contra Brasil en la última jornada de la fase preliminar de Rusia 2018. El Mundial, sin embargo, ya tiene sus dos goles más políticos. Los dos seleccionadores implicados, los bosnios Krstajic y Petkovic, se congratulaban de lo que suponía para el fútbol balcánico la conjugación de tanto talento, sin olvidar lo que había hecho Croacia el día antes. Ahora, seguramente habrá consecuencias por los gestos reivindicativos de Shaqiri y Xhaka.

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